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Bisontes , cúpulas y estrellas

Arte y Astronomía, han ido de la mano desde que el Hombre, levantó sus ojos mirando el cielo. Arte y Religión… seguramente, artista y chaman, en muchas ocasiones coincidirían. El Cielo, no sólo era el Cielo de los griegos y sus constelaciones; el cielo fue visto de forma diferente por los hombres del Paleolítico, aborígenes, o la América Prehispánica.

Los hombres que pintaron las cuevas del sur de Francia y la Cordillera Cantábrica, fueron los primeros que dibujaron el cielo con sus constelaciones. La Astronomía, nació como Religión y Magia. Existe una similitud, entre un planisferio árabe del siglo IX, donde se dibuja Tauro, con los bisontes de Altamira. Cuentan los especialistas que no puede ser casual que los puntos que aparecen en la cueva de Lascaux, coincidan con la posición de las Pleyades con respecto a Tauro. Si no es casualidad, se puede decir que la Sala de los Bisontes de Altamira, pintada sobre el techo de la misma, podría ser la representación más antigua de la bóveda celeste.

Durante años se estudiaron las pinturas de las cuevas, como figuras aisladas y se olvidó de mirarlas en conjunto.

“¿Cómo comprender la idea dominante en la decoración de un santuario? ¿Se puede ver en esa decoración el desarrollo de un recitado de resonancias sagradas, algo así como los viacrucis de los santuarios cristianos, en los que los cuadros, pese a la variedad de las interpretaciones personales, reproducen siempre la misma o las mismas historias? ¿O bien se las puede interpretar como una tentativa para representar lo que se cree comprender de la estructura y de la organización del mundo y de las sociedades humanas? En esta hipótesis los santuarios del Paleolítico serian como un primer Tratado del Universo o de los seres vivos, antes, incluso de la invención de la escritura.”