google-site-verification: googleac1700d1e19b095b.html
top of page

El lobo en el bestiario románico: Apolo en nuestros templos.


En la imaginería románica, el lobo era una criatura iniciatica para los gremios de constructores. Para el pueblo llano, era un elemento maligno, voraz, y en caso de ser loba concuspicente. Como todos los simbolos, tiene un valor ambivalente y en este post vamos a ahondar en la esencia del simbolo del lobo.



En las regiones septentrionales de Europa, particularmente en las tradiciones de los países costeros del Mar de Noruega, decía Pallu de Bellay, el lobo era un ser positivo. Era un genio solar, a quien se le tenía consagrada la constelación de la Osa Mayor. Es decir el Carro, una de las constelaciones que sirven a los marinos para orientarse.



Ya en la prehistoria este animal fascinó a nuestros antepasados y fue pintado en cuevas. En la segunda sala de Altamira, encontramos al lobo representado junto a otros animales y en Valltorta, también podemos verlo, por citar unos ejemplos. Ya en aquella época tuvo que fascinar ese aspecto feroz (satánico) y de protector de su clan.



Lo curioso del simbolismo del lobo, es que es precisamente en la noche, en la oscuridad donde es símbolo de luz. Y este simbolismo es compartido por nordicos y griegos (Apolo Licio). También en el mundo celtico, el lobo tenía simbolismo luminoso, y era el compañero fiel del dios Lug, aunque según las zonas era el lince.

En Irlanda, se le designaba con la palabra “faol”, que es la misma que se usaba en gaélico para perro. Y en bretón es “bleiz”, palabra cuya raiz vemos en ” Blois” o “San Blas”.

Este simbolismo solar tambien se da entre los mongoles, y cuentan que era el ancestro del mismisimo Gengis Khan. Para los chinos, el lobo, era la estrella Sirio, que es el guardían del Palacio Celestial ( la Osa Mayor).

Además de este simbolismo celeste y solar, el lobo tiene un simbolismo polar, y siempre se le atribuye al lobo el norte. Y es curioso que los japoneses invocaban al lobo para protegerse de las otras bestias. Siempre ha sido un animal valorado en todas las culturas para bien o para mal por su fuerza y furor.

Pero no todo es positivo, el lobo es uno de los obstáculos que se encuentra el peregrino a la Meca y la loba se puso en el camino de Dante, donde toma la forma de la Bestia Apocaliptica. Para los hindues tambien posee un simbolismo siniestro: el lobo sería voraz y la loba representaría lo sensual y la pasión sin medida.


 Al “Zeus Lykaios”, tomaba forma de lobo  y se le sacrificaban seres humanos como parte de la magia agricola para acabar con las sequías y plagas, de esta forma el dios fertilizaba los campos con la lluvia y dirigía los vientos. En la leyenda arcadia de Licaón, Zeus, metamorfoséo a este y su hijo en castigo por un asesinato que fue la causa del diluvio de Deucalion.

Apolo, en un momento dado se asoció al “lukos griego”, “canis lupus” de los latinos. “Lukos”, es el origen de la palabra “luké”, que equivale a la luz del alba, “a la prima lux ante solis ortum”.

Según cuenta la leyenda todos los años, Apolo el dios del Sol, las Artes, y la Belleza, abandonaba la Helade, para irse siguiendo a los cisnes a una región lejana llamada hiperborea. Esa región estaba más allá de los lugares fríos y nieves. Allí siempre era primavera y sus habitantes eran serenos y de gran dulzura, además de hospitalarios. Y de esta forma cada otoño, Apolo peregrinaba a las tierras  hiperboreas, donde tenía que encontrar  las dos familias de animales que el Norte le tenía consagrado, es decir, los cisnes y los lobos. Los griegos decían además que cuando la madre de Apolo estaba embarazada, se le apareció un lobo y por eso la esencia del animal  se fundió con el alma del dios. De ahí que se dijera que Apolo era “lukogenes”, nacido del Lobo y de esta forma por toda Grecia, se veía al lobo asociado al dios Sol. En Atenas, el terreno que rodeaba al templo de Apolo, se le llamaba “liceo”, la piel de lobo. Y era precisamente en ese lugar donde los sabios, como Aristoteles, enseñaban la sabiduría a sus discípulos.

Ahora ya podemos ir viendo la fascinación de los maestros canteros por el lobo.

En Argos, un lobo decantó en favor de Danaus, la soberanía de la ciudad y por eso en la ciudad tenían una estatua de un lobo y en la “Lukeios agora”, o plaza del Lobo, y las monedas de la ciudad, llevaban la imagen de aquel lobo.

En Sicione, el oráculo de Apolo había dado a los pastores la forma de que los lobos no atacaran sus rebaños. En la Arcadia, se celebraban las “Likaias” en honor de Apolo, donde se mostraban la cara solar y la cara feroz del lobo, según se fuera “profanum vulgus” o “Mercuriales viri”, es decir los iniciados. Y el lobo de la Arcadia se acabó relacionando con los jabalíes de los colegios secretos de los druidas.

La identificación del lobo con el Sol, es áun más antigua, ya que en Licopolis, era el nombre de una ciudad de la Tebaida donde se rendia culto al Sol. El Apolo celta, beleno, procede de “bleiz”, lobo.

Las fauces del lobo dicen las mitologías nordicas que en los últimos días del mundo, devoraran al Sol.

Los ojos chispeantes del lobo en la noche, hicieron que los griegos llamaran “lycophtalmos” , (ojo de lobo) a una variedad muy brillante de ágata. Y “licopodio” ( pie de lobo), era el nombre que se le daba a un musgo altamente inflamable que la farmacopea medieval llamaba, “azufre vegetal” el cual aún se usa en ceremonias masonicas o hasta hace poco para efectos especiales en los teatros. La marca del lobo, también fue usada por algunos de los mejores armeros europeos.

A los lobos blancos se les asoció con la magia, eran sobrenaturales y es que eran tan raros como los mirlos blancos, al contrario que en América que es una variedad común.

Pues bien, si el lobo estaba asociado a Apolo, el dios Sol, y este fue asimilado en simbolos  e iconografía con Cristo (Sol Invictus o Sol de Justicia) y zobre todo en los pueblos nordicos antes de la reforma luterana, el lobo fue un emblema de Cristo. Y es que el lobo es un enemigo nato de reptiles, y no es raro verle cazar lagartos y serpientes y alimentarse de ellos. De ahí que el lobo en el norte de Europa fue considerado el enemigo de Satán, igual que Cristo. Pero poco a poco, el lobo fue haciendose malevolo, y perdió la esencia de su simbolismo en Occidente, para terminar siendo representante de pecados capitales, como la ira o la gula, y se convirtió en emblema de Satán porque este se disfrazaba con piel de cordero para extraviar las almas cristianas.

Y así perdió su papel de psicopompo… y de cabaldura de Odin,  y de compañero de Apolo.

A mi particularmente me llama mucho la atención que sea un simbolo solar, cuando en nuestro inconsciente colectivo tenemos grabada la imagen del lobo que aulla a la Luna. Investigué el tema… y para mi sorpresa “existen claves matematicas que unen a Apolo con Artemisa, con la relación matematica que existe entre la luz solar y la luz lunar. El nombre-numero de Apolo en relacion con el de Artemisa,  nos da la proporción matemática fi, el Numero de Oro. La Divina Proporción…” sigo uniendo piezas del rompecabezas de porque el lobo atraía a los Constructores.

Apolo y los lobos… los nombres de Apolo:

Febo significa luminoso, brillante; Delio, claro; Plutón, abundante; Aidoneo, invisible; Faneo, lúcido; Teorio, observador; Pitio, indagador, por ser un dios-serpiente; Ismenio, conocedor; Lesquenorio, conversador; Ameibo, el cambiante, porque la luz del Logos-Sol asume toda la forma de la naturaleza. Precisamente en relación con este nombre se le llama constructor de murallas, lo que refuerza el significado anterior, o sea, el constructor de formas. Incenso, que significa el que inflama. Epibateiros, el que favorece el regreso, pues como símbolo de la unidad hace que todos los caminos converjan en él; por eso dice el Himno Órfico a Apolo: …tuyo es el principio y el final que tenga que acontecer… Alexíkako, el que aleja los males. Kerdóo, el poseedor. El Nomio o legislador, porque la luz otorga la medida. Esmínteo, como señor de las ratas por la relación que tienen los dardos de muerte-flechas de Apolo de la peste con las ratas y también por esotéricas relaciones de los laberintos en la tierra con el resurgir de un nuevo sol. Así por ejemplo, en Egipto se representa en papiros mágicos a la musaraña siempre en relación con signos solares y gestando al Sol.


Dicen que junto al santuario del dios en Delfos había junto al ara un lobo de bronce vigilando el tesoro del templo. Como el Anubis protector del arca sagrada. También en la Argólida Apolo envía a un lobo a combatir contra un toro. En todas estas formas de Apolo Lycio, el lobo es símbolo de luz. Pero se trata de la luz invisible, aquella que ilumina pero no se ve, la luz que protege, la luz espiritual, la luz que combate las tinieblas. Apolo Lycio es también una forma de Apolo como Pastor-Lobo, el que vigila y protege el ganado. El ganado o rebaño representa aquí a las almas humanas; por eso el viejo nombre del Pastor, Poimén, siempre en la Antigüedad es el de gobernante. El mismo Cristo, recogiendo una tradición egipcia, es el buen pastor. El rebaño celeste representa también la sabiduría oculta, y aquí el lobo es símbolo del dorado Mercurio, a quien los hierofantes prohibían nombrar, el custodio de la sabiduría secreta. En el templo de Delfos las máximas que los sabios inspirados por el dios consagraron en su pórtico nos recuerdan siempre la medida y la cordura: “Conócete a ti mismo, Nada en exceso. Sé prudente.”