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Los templarios en el Reino Toledo. Montalbán,Montes de Toledo, Sagra, Talavera, Ciudad Real…

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ABSTRACT:

A través del articulo hablaremos de las relaciones de la Corona castellano-leonesa con Tierra Santa y la Fundación del Temple. Debido a esta relación las donaciones peninsulares fueron tempranas sobre todo en Galicia. Además conoceremos las pertenencias del Temple en la frontera o Marca, así como sus enfrentamientos con la Orden de Alcántara. También incluimos los lugares que por tradición se han asignado al Temple, dando importancia a la propia ciudad de Toledo, de la que no hay documentación pese a existir el denominado «barrio templario».

1.- INTRODUCCIÓN

La conquista por parte de los cristianos de los territorios de la Mancha y la fundación de las Ordenes Militares españolas fueron sucesos relacionados que transcurrieron entre la toma de Toledo por parte de Alfonso VI, en el año 1085 y la victoria de Alfonso VIII sobre los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212.

                La conquista «negociada» del Reino Taifa de Toledo fue un golpe letal para los demás reinos de taifas andalusíes que provocó una serie de luchas con los almorávides y almohades. Todo fue en  vano, porque  el valle del Tajo resistió el empuje islámico de los ribats de frontera con dificultades, pero lo hizo.

            Las llanuras manchegas tuvieron que ser muy peligrosas durante muchísimos años, hasta que las Ordenes Militares extendieron sus dominios sobre ese territorio. No debemos olvidar nunca, que la Mancha, era tierra de frontera entre Castilla y al-Andalus y hubo frecuentes choques entre cristianos y musulmanes y así lo prueban los numerosos castillos que hallamos en su territorio.

Basta mirar el mapa de Castilla la Mancha para ver como esta región fue custodiada  y defendida por las Ordenes Militares, y así tenemos la comarca del Campo de la Orden de Calatrava que también tenía importantes propiedades en Guadalajara,  Campo de Montiel (Santiago), Campo de la Orden de San Juan, y el Temple en las fronteras que protegen Toledo en sus Montes o en Guadalajara, etc..

             El espacio físico objeto de nuestro estudio es complejo y dificil de delimitar. Floridablanca en su división provincial de 1785, creó la provincia de la Mancha que abarcaba el Partido de Alcaraz (Albacete), y las actuales provincias de Toledo, con el partido de Alcalá de Henares que entonces le pertenecía, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara.

Dentro de esta extensa zona encontramos el reino de Toledo, que abarcaría la ciudad y su tierra. La Medina Maluk, Ciudad de los Reyes, fue cabecera de la Marca Media en época emiral y califal. Toledo fue  capital de esta  taifa desde 1031 al año 1085. Su territorio se extendía por los Montes de Toledo y el Campo de Calatrava, en la zona por donde fluye el Guadiana. En esta zona encontramos el castillo de Calatrava la Vieja que era muy importante en al Ándalus ya que su influencia se extendería desde el Puerto de Muradal al sur y el de Orgaz al norte. Esta ciudad  llegó a ser citada como de las más importantes junto a Córdoba y Toledo por el Califa de Córdoba. Calatrava fue independiente en el año 1009, durante la revuelta del qaid y jefe de la guarnición, llamado al-Qaida bu-l-Hasan, esta taifa se acabaría integrando en la de Toledo según se agrava la crisis cordobesa.

            Para definir el territorio también es importante que conozcamos la administración eclesiástica. El arzobispado de Toledo en el siglo XII, estaría constituido por las tierras de Toledo, la provincia de Ciudad Real y el sur de Madrid y por el Oeste se extenderá  hasta Guadalupe y las tierras de Trujillo[1].  Un territorio vasto que sin duda fue dominado por la Orden de Calatrava fundada en 1157, la de Santiago en 1170, y el Priorato de Consuegra de la Orden del Hospital de San Juan que fue fundada en Jerusalén.

             Académicamente apenas se cita la presencia del Temple y sin embargo existió como demostraremos en este trabajo. Esta exclusión se debe a la renuncia en 1157 de la fortaleza de Calatrava la Vieja en Ciudad Real, achacada a la falta de medios para defenderla. La censura eclesiástica y de aquellos que heredaron las pertenencias del Temple, particularmente la corona que fue donando a la nobleza sus propiedades, más la destrucción documental en las guerras napoleónicas, y sucesivas contiendas nos lleva a un vacío documental que sólo es paliado por las versiones totalmente parciales para engrandecer a las ordenes hispanas de autores como Ximenez de Rada.

2.- TOLEDO Y LA MARCA MEDIA

            Toledo, fue la cabeza de un territorio fronterizo en época Omeya, que se llamaba habitualmente la Marca Media, el cual formaba parte del tagr andalusí en su tramo central, donde vivieron clanes bereberes que se resistían y vivían en abierta rebeldía contra Córdoba. Según la Crónica del Moro Rasis, Talavera y Calatrava, junto a Oreto, Consuegra y Caracuel dependían de Toledo. Estas fortalezas que defendían Toledo, estaban situadas al sur, oeste y este, en las rutas que iban a Córdoba.

            La taifa de Toledo que cae en manos cristianas tras la negociación de Alfonso VI, limitaba al oeste con el Reino de Badajoz, llegando su dominio hasta Trujillo y por el sur hasta Almadén, llegando al-Mamun ,  a conquistar Córdoba durante un periodo  corto de tiempo. Por el este el territorio toledano llegaba hasta Atienza y Guadalajara, y por el sureste limitaba con la taifa de Granada a la altura de Úbeda. Aunque el dominio de Calatrava era realmente difícil y fue un territorio de guerra continua durante mucho tiempo.

            Calatrava la Vieja, es un importante yacimiento arqueológico a 18 kilómetros de Ciudad Real, donde además de la alcazaba, hay restos murados de un importante núcleo islámico, que en su momento fue una de las grandes ciudades de al-Ándalus. Qal’ al Rabat, tuvo al igual que Valencia o Mallorca, un núcleo urbano que detentaba el poder estatal y que estaba  rodeado por el al-hawz. Este era un  territorio de regadío con numerosas  huertas, vergeles, al-munya y jardines privados, llamados bustan y rahal. A la medina le rodeaban numerosas alquerías, que en caso de peligro se acercaban a la alcazaba incluso con sus rebaños que eran resguardados en los albacares.  El gobierno lo detentaba un consejo de ancianos denominados los hâssa, de carácter comunitario que organizaban las relaciones sociales y de trabajo. Esto era Calatrava la Vieja antes de la llegada del Temple.

Por su parte el Campo de Calatrava, según cuenta el Libro de la Configuración del Mundo de al Hawqal, ofrece una descripción del Camino a Córdoba desde Toledo que le sorprende gratamente ya que esperaba encontrar espacios vacíos como las regiones del norte de África y lejos de aquello encuentra numerosas y populosas alquerías donde pasar la noche el viajero de forma muy agradable.

Todo el territorio de Caracuel que también fue donado al Temple es un vado muy fértil del Guadiana y de complejos lagunares. No tiene nada que ver con esa imagen de Mancha seca que la gente suele tener. Incluso la alcazaba de calatrava era protegida por ese sistema lagunar que podía anegarse en un momento dado. Hablamos de un paisaje de lagunas volcánicas como Caracuel, la Cuchara, doña Elvira, Tablas de Daimiel, el río Jabalón, etc. Es decir además de su importancia estratégica estamos hablando de un territorio rico y fértil con olivares, alcornocales, bosques, huertas, viñedos, aguas termales, pesca, y fincas para ganado ovino, caprino, De hecho estas tierras son la última etapa antes de llegar al Valle de Alcudia, Pedroches, lugar de invernada de nuestras ovejas merinas desde tiempos inmemoriales.

 Como vemos aunque ya cristianizado es un territorio complejo, de frontera y con constantes incursiones musulmanas para su recuperación ya que es la llave central de todo al Andalus.

   Explicadas estas notas preliminares comenzamos a narrar la historia de los templarios en el Reino de Toledo.

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3.- LA CORONA LEONESA, RELACIONES CON TIERRA SANTA.

Para entender la presencia templaria en tierras castellanas y concretamente de Toledo y otras tierras castellano-manchegas debemos recordar el primer dato que tenemos sobre la presencia templaria en el reino portugués. Este dato es importante, ya que es antes del reconocimiento internacional del Reino de Portugal ( es decir aun es Castilla y León) y antes del reconocimiento en el Concilio de Troyes del Temple. Es decir, hablamos de la donación del año 1128, de la Infanta Teresa, madre del que en breve será rey de Portugal del castillo y termino de Soure, en la región de Coímbra. Lugar estratégico para la reconquista del territorio. Suele pasarse por alto o falsearse.

 La donación se hace cuando los templarios son unos desconocidos. No han participado en batalla alguna en Tierra Santa y aún no han sido presentados socialmente en Europa de la mano de Bernardo de Claraval en Troyes. A Soure, se le sumaron más territorios en la región gallega y del Miño que pertenecían a Teresa. La zona de Soure, era inestable y los almorávides tenían sus ojos puesta en ella. En la vida de San Martinho de Soure, se dice que los beneficios de la zona iban para la campaña en Tierra Santa y la protección de peregrinos en Palestina, aunque en 1129, tras el Concilio de Troyes, comienzan la defensa y el apoyo en la Reconquista de los territorios del que será Reino de Portugal. Esta donación le valió a Teresa y su hijo, el apoyo del Temple por su causa de independencia.

 Hubo multitud de donaciones entre 1129 y 1140, y a partir de esta fecha se incrementa la presencia templaria y guerrera.

  La razón por la que contamos esto es que debemos de tener claro que Teresa es Infanta de León y condesa de Portugal. Es decir hija de Alfonso VI y su amante Jimena Muñoz. Teresa pertenece al linaje de los Alfonso o Borgoña, y está casada de hecho con Raimundo de Borgoña, sobrino de Constanza, esposa legitima de Alfonso VI. Su hermana de padre y madre Elvira es casada con Raimundo de Tolouse, también conocido como Raimundo de Saint-Gilles, conde de Tolosa, marqués de Provenza y uno de los cabecillas más importantes de la Primera Cruzada.

 Raimundo de Saint Gilles, según Joaquín Javaloys es un descendiente davídico directo, un “Rex Deus”, en toda regla. Es decir que en la Península estábamos bien enterados de lo que se cocía en Tierra Santa alrededor de Godofredo de Bouillon y los templarios. Y esto explicaría porque la primera donación europea antes incluso que en Francia es en el condado de Portugal,  de la Infanta Teresa de León, hermana de Elvira.

 Alfonso Jordán el hijo de este matrimonio entre Elvira y el Conde de Tolouse nacido en Tierra Santa y conde Trípoli, fue amigo fiel y uno de los nobles más valientes en la cruzada ibérica junto a su primo Alfonso VII. Bernardo de Claraval , era amigo de Alfonso Jordán y en 1145 le escribiría una carta por la herejía catara que se extendía en sus tierras heredadas de su padre.

Todo esto explica el entramado de linajes y la importancia y conocimiento de las cruzadas y gestación del Temple a la sombra de los Canónigos del Santo Sepulcro que creara Godofredo de Bouillon y los lazos con la dinastía castellano-leonesa .

Alfonso VI, abuelo de Alfonso Jordán, tomará Toledo, mediante pactos y será su primo Alfonso VII, quien lo tendrá como brazo fuerte y aliado en la Reconquista. No olvidemos que estamos hablando de una de las mayores fortunas medievales.

Así que está claro que en la Fundación del Temple ese “Gondemar” que se cita era seguramente gallego, pues en tierras de Orense, encontramos ese pueblo en las cercanías de Tuy, casi en la frontera de Portugal y es súbdito de Alfonso VII.

 De ahí que haya gallegos en ultramar como son los hijos de Munio Alfonso, alcaide de Mora y Toledo, intimo amigo de Alfonso VII, que  había crecido a su lado en Santiago de Compostela. El Rey llora amargamente su muerte y es  por vengarlo  que toma con saña Calatrava que dona al Temple[2].

Sabiendo ya los lazos con Tierra Santa y el Temple, retomemos la figura de Alfonso VII y las tierras toledanas.

             Fue ya en 1134  cuando Rodrigo  González Girón, segundo Alcaide de Toledo cayendo en desgracia del Rey en Toledo parte a Tierra Santa con hijos de Munio Alfonso que habían entrado en la Orden del Temple (recordemos que es gallego). Ya allí y con dinero de la Corona de Castilla y León, así como de su fortuna personal y de otros caballeros construyen el castillo de Torón, frente a Escalona que tras proveerlo de víveres entregan a los soldados del Temple.[3] A su vuelta se dice que fue espía castellano en la corte del Ramón conde de Barcelona, del rey García de Navarra  y Abengaman de Valencia para el Temple.

            En las propias Crónicas de ultramar, se nos dice como es donado el Monasterio de San Servando al Temple.

            El propio Juan G. Atienza[4] nos cuenta  que el paso del temple por Castilla  se fundamenta en pasos silenciosos , apenas belicosos. Y el propio Atienza nos habla de que las propiedades al norte de la Cordillera Central tienen pocos castillos y si muchas casas, conventos, hospitales, capillas y santuarios, mientras que al Sur,  hayamos sobre todo fortalezas para la defensa de la frontera de los territorios ganados al Islam y la protección de la ciudad de Toledo de las algaradas almohades, etc.

Es el episodio de Calatrava, ensalzado para la gloria de las ordenes hispanas, que es el culpable de la mala fama del Temple en Castilla, en el transcurrir del tiempo. Aunque los verdaderos motivos de esa renuncia no están muy claros. Si se revisa la documentación con imparcialidad y conocemos los pactos con ciertos grupos islámicos vinculados al sufismo en Tierra Santa o a familias nobles en los que habría que profundizar en su estudio.

            Pero también es cierto que otro episodio legendario de la Reconquista: la Batalla de las Navas de Tolosa, les dio gran fama como bravos y valerosos guerreros.

4.- LA PRESENCIA DEL TEMPLE EN LA MARCA MEDIA

En diferentes obras se nos comenta como Alfonso VII, dona al Temple la línea defensiva de la ciudad de Toledo y de hecho están documentadas diferentes fortalezas en la línea defensiva del Tajo que les pertenecieron.

“La existencia de aldeas templarias en tierras de Toledo es confirmada por un diploma de Alfonso VIII del 3 de febrero de 1207 por el que se ordena que todos   los lugares del término toledano, salvo Illescas, Olmos, Ocaña y Montalbán         pechen al concejo toledano y acudan a su hueste como los demás vecinos de Toledo; entre estas aldeas así obligadas menciona el rey a las que son de propiedad de abadengo o de las órdenes, entre las que enumera al Temple[5]

1.-ENCLAVES PROVINCIALES TOLEDANOS DOCUMENTADOS  O CON TRADICIÓN TEMPLARIA.

            Es sorprendente comprobar que hay un silencio documental absoluto sobre las pertenencias que tuviera el Temple en la ciudad, así como en ciertos enclaves provinciales donde la influencia de la ciudad y sobre todo el Arzobispado es plausible.

FORTIFICACIONES AL NORTE DEL TAJO:

CASTILLO DE SAN VICENTE

            Apenas quedan unas ruinas[6] de las que  M. Retuerce supone acertadamente que deben asentarse sobre una fortificación que date de épocas romanas. Existen tradiciones y leyendas que hablan de tiempos romanos.  Según  L. Caballero Zoreda y F.J. Sánchez Palencia[7] hablan de la existencia de dos castillos: uno antiguo, y otro del XVI o XVII El primero de ellos, el antiguo, es de planta «aproximadamente, rectangular» y presenta en su muro sur tres torreones circulares. Pues bien; según la tesis de estos autores el torreón circular de la esquina sureste «es en realidad una atalaya de origen califal como las que salpican las provincias de Madrid, Soria y la de Toledo». Esta atalaya es la que estuvo en propiedad del Temple.

            Sabemos que el castillo de San Vicente, estaba ya destruido en el s. XVI. Así lo acreditan las Relaciones de los pueblos de España dónde podemos leer:

«En la sierra que se llama de San Vicente, que estaba esta jurisdicción,   lugar el más alto que hay en esta tierra, hay un castillo en la cumbre de el        que se llama de San Vicente, el cual se descubre de tierra de Toledo y   tierra de Talavera y otras partes muy lejos, quieren decir fue monesterio de Templarios, está en parte y lugar que a estar fortificados fuera cosa inexpugnable, tiene a los lados dos torreones caídos…»

            Pocos datos más aporta T. López en 1787, sólo que a partir de 1632, el lugar alcanza la categoría de villa. Por lo demás, describe su castillo y restos arqueológicos con las siguientes frases:

«… en el dicho cerro de San Vicente se halló en la cumbre de él la            hennita y cueba donde estubieron retirados los tres hermanos Santos           Mártires, San Vicente, Sabina y Christeta cuia hermita es de Piedra, Sillería  labrada y techada de teja… Esta está zircundada de puentes, castillos y las         murallas con fuertes almenas».

 En 1844, en la respuesta a un cuestionario sobre monumentos, se vuelven a atribuir a los templarios como ya se hiciera  en las Relaciones, los restos arqueológicos del cerro de San Vicente.  La misma atribución a los templarios fue hecha por el Conde de Cedillo en 1919, quien a su vez la toma del padre Mariana.

            En fechas recientes, sin embargo, A. Calvo ha puesto en duda la atribución del castillo a la orden del Temple, recordando que este castillo de San Vicente pertenecía a los canónigos de San Rufo, cuyo tesorero tenía la llaves del mismo y por su mandato se abría y cerraba la puerta del mismo. Añade, además, este autor,  que muy probablemente el monasteno se encuentre entre las ruinas del castillo. Otros investigadores comentan que hubo monasterio santuario de los mártires romanos y además la atalaya.

CASTILLO BAYUELA

            Para autores como Juan G. Atienza, Rafael Alarcón, etc., no cabe duda de su adscripción templaria y la tradición oral popular tampoco lo duda. Hubo culto a una Virgen Negra, Santa María del Castillo y al lado de la Iglesia del Castillo hay un par de verracos iberos y posiblemente fue lugar de culto a la Magna Mater.

             Las informaciones que proceden de la documentación escrita son muy escasas. Sólo se puede afirmar que entre 1156 y 1158 los canónigos regulares de San Rufo fundan una abadia y repueblan toda la comarca.

            Sin duda el momento más importante, militarmente hablando, se alcanza cuando en 1197, tras la derrota de Alarcos, Alfonso VIII estableció su real, en la Sierra de San Vicente, para vigilar al califa Abu Yusuf al-Mansur que cercaba Talavera. Años después, en 1211, don Alfonso volvió a estacionar sus tropas en la sierra de San Vicente, manteniéndolas alerta de los movimientos que pudiera hacer el Miramamolín que cercaba el castillo de Salvatierra.

Cean Bermúdez[8]dice lo siguiente:

          «Tiene en el lado norte un castillo arruinado sobre un alto peñasco, dónde estuvo una población romana perteneciente a la región de los carpetanos y donde permanecen sus vestigios. Hay otro castillo en la sierra de San Vicente, cerca de allí, y en lo bajo de otra sierra que llaman de la Magdalena, subsisten dos trozos de piedra y algunas inscripciones romanas»                 .

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CASTILLO DE VILLALBA DE BOLOBRAS

            Los restos que han llegado hasta nosotros nos hablan de la importancia militar que tuvo este castillo. El castillo de Villalba sin duda era el adelantado en la defensa del Tajo durante buena parte de la Edad Media. No sabemos nada de su origen pero sin duda fue realizado para vigilar la vía romana que seguía el curso del Tajo por su margen derecha, estando a medio camino entre Toledo y Talavera.

            La primera documentación que tenemos es del año 1152, cuando Alfonso VII, dona al arzobispo de Toledo y a su cabildo una serie de propiedades a condición de que sean cedidas al monje Hugo y a los monjes de Santa María de Batres para repoblar estos territorios. Entre esas propiedades se cita: el castillo de Bolobras con sus aldeas junto al Tajo, la zona del río Pusa y todos los montes y valles que pueden verse desde el castillo de Bolobras hasta tierra de moros.

            La donación no debió resultar provechosa porque  Alfonso VIII donó en 1172 el castillo de Bolobras a los  «fratres de Ávila» que fueron pronto absorbidos por los de Santiago.  Sabemos que con las invasiones almohades del último tercio del siglo XII, toman importancia los pasos del Tajo y que Alfonso VIII al entregar a los fratres de Avila una zona tan amenazada tiene «la ilusión de que allí surgiera la cabeza militar de estos caballeros[9]». Sobre la entrega de Bolobras a los fratres de Avila comenta J. González, que esta frontera  es la más movida en la época almorávide, y pudo suponer la entrada de caballeros locales. Por estos motivos el Rey concede Ronda a la Orden de Trujillo que luego hereda la Orden de Alcántara,  pero que será definitivamente poblada por el Temple hasta su extinción desde 1243, como veremos a continuación.

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CASTILLO DE RONDA

             Ronda desempeñó un papel  muy importante, en las comunicaciones de Toledo con el occidente peninsular por la orilla derecha del Tajo. Por ello podemos encontrar restos arqueológicos entre los que destaca  la necrópolis visigoda descubierta en 1924 por Cayetano de Mergelina.

            Conocemos  la existencia de Ronda por un documento de Alfonso VII fechado en el año 1152. El documento nos cuenta  la donación del castillo de Bolobras a la iglesia de Toledo. Tras la donación se procede al deslinde  por el Oriente y es cuando nos cita el castillo de  Ronda y a una atalaya que está en el camino de Ronda a Bolobras:

 «et a parte de Ronda usque ad primum muionem qui est super atalaiam qua itur ad Ronda[10]».

             El texto, pues, nos informa de que Bolobras y Ronda eran colindantes y de que, además, entre una y otra existía una atalaya, que es donde se encuentra un mojón. Esta atalaya está en las Peñas de San Bartolomé.

Algunos autores nos explican que el  topónimo Ronda que podría hacer  referencia a la llegada de mozárabes andaluces al valle del Tajo.  Aunque  Jiménez de Gregorio lo hace derivar de «roda» que significa portazgo .

            De hecho existen caminos que se dirigían al Tajo desde Santa Olalla. Ese camino estaba protegido por el castillo de Ronda en la margen derecha del rio. El paso del río se hacía por un puente  que es desde donde parte los caminos a  Sevilla o a Córdoba.

 Esta zona siempre  fue dominio de Ordenes Militares. El 15 de abril de 1188 Alfonso VIII  entrega  Ronda a la Orden de Trujillo. Con esto el rey pretendía buscar la ayuda de una nueva orden militar hispana para la defensa fronteriza. Pero la Orden, sufrió un duro golpe con la expedición musulmana del califa al- Mansur que conquistó Montánchez, Santa Cruz, y Plasencia, además de Trujillo’   en su defensa perecieron  la mayoría de los caballeros en Trujillo.  Por la documentación las pertenencias de la Orden de Trujillo fueron donados a Calatrava el  8 de diciembre de 1196, excepto Ronda. Esa donación, unida a la de Maqueda  es realizada por Alfonso VIII en 1201, y prueba la idea, expuesta por Rodriguez Picavea[11], de que Alfonso VIII pretendía implicar a Calatrava en la defensa del flanco occidental de su reino.

            Pero Calatrava no era la única Orden que pretendía controlar Ronda y el paso del Tajo que ella guardaba. Hacia el año 1207 el Temple ocupó el castillo de Ronda, no sabemos a título de qué pero la ocupación fue efectiva, como lo muestra la demanda que el año 1237 presenta la Orden de Alcántara contra el Temple. En ella afirma que hacía 30 años que Ronda había sido ocupada por los Templarios de forma ilegal.

            A comienzos del XIII, Ronda y su castillo, eran ambicionados por tres Órdenes militares: la del Temple, que lo ocupaba,  la de Calatrava, que disponía de rentas en sus términos y aspiraba fortalecer su poder con el control pleno de Ronda , y la de Alcántara, que reclamaba  legítimamente o eso parece, los bienes que fueron de los fratres de  Trujillo. Este hecho llevó a un duro enfrentamiento en la que cristianos levantaron la espada contra cristianos. Alcantarinos y templarios se enfrentaron tras un ataque de los alcantarinos en los Montes de Toledo contra el castillo templario de Navahermosa.

           En 1243[12]  estos  intereses llevaron a múltiples pleitos a templarios, calatravos y alcantarinos. En 1240 Calatrava demanda  al Temple que estaba en El Carpio ya que, a su juicio, retenían los Templarios contra derecho este castillo  y en 1243 Alcántara[13] consiguió que se fallara a su favor una reclamación sobre Ronda. Pero ante la resistencia armada de dos caballeros del Temple, los jueces delegados no tuvieron más remedio que limitarse a excomulgar a los templarios. Al año siguiente, el 27 de abril, los templarios consiguieron del papa la designación de nuevos jueces delegados, con lo que se reinicia el proceso[14]. En 1254 interviene Alfonso X, alegando el derecho de la corona a determinar el futuro de unos bienes donados por los reyes. El pleito fue favorable  al Temple, que en 1307 mantenía el control del castillo.

            De cualquier forma el castillo de Montalbán, a dos Km. al sur del Tajo junto al arroyo Torcón, aparece como propiedad del Temple y sede de una compleja encomienda en la que se integraban el castillo de Montalbán, más los de Ronda y Villalba de Bolobras. Con ello, el Temple consiguió controlar los pasos del río Tajo entre Toledo y Talavera.

            Pero la decadencia de Ronda estaba próxima y se convierte en un despoblado por una invasión de cucarachas, en el siglo XIV, tras ser abandonado por el Temple, quedando en pie un puente de piedra muy antiguo, en parte hundido, que utilizaban unas 300.000 ovejas al año de las cabañas de León, Soria, Segovia y Buitrago, hasta prácticamente nuestros días.

EL CARPIO

            En la comarca de Torrijos, muy cerca de Ronda y próximo a la Puebla de Montalbán, se encuentra esta población de posible fundación visigoda, y donde habría una fortaleza o atalaya.

            AL OESTE EN LA RIBERA DEL TAJO

TALAVERA

            En la Historia de Talavera la Real de  Nicolás Díaz Pérez, encontramos referencia a la fundación templaria de la Iglesia de Santa María de la Rivera[15] y la tradición templaria en la ciudad la vemos en la calle de los Templarios, o el Monumento a los Templarios. También hallamos vinculación en San Illán, santo templario el cual era hijo de San Isidro y que tiene un fuerte culto en Talavera. En cuanto a la Casa del Temple  fue donación de Don Álvaro Nuño de Cuenca[16]. También Campomanes cita las propiedades del Temple en la ciudad y sus alrededores.

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SUR DEL TAJO Y  MONTES DE TOLEDO

CASTILLO DE MONTALBÁN

            Se trata de la fortaleza de mayor tamaño de Castilla-LA Mancha y una de las más importantes de España, aunque su estado de conservación no es el más adecuado.

            Se dice que Montalbán fue ya ocupado en época romana, pero de  lo que si tenemos constancia arqueológica es de que Montalbán fue sin duda una de las fortalezas más importantes al norte de Córdoba para los moros.

  1. Velo y Nieto, en un boletín de la Diputación, explica lo siguiente:

“La dicha torre, cuyos restos de fuerte hormigón y tierra denotaban su fábrica arcaica se ha conservado has principios del actual siglo ostentando en su fachada delantera una puerta, apuntada, de traza árabe, cuya circunstancia evidencia que este primitivo baluarte y parte de la gran cerca envolvente que ha llegado hasta nosotros son obra de moros, sin género de dudas[17]“.

En el siglo XII, se convierte en bailía para unos autores para otros en Encomienda del Temple.[18]

            La mayoría de los autores que se han ocupado del tema (Bissó, Chueca Goitia, Ángel Moreno Nieto, etc.) creen que el castillo fue levantado en época visigoda. Otros autores (Jiménez de Gregorio o el Conde de Cedillo) le asignan un origen árabe, y algunos le califican como una obra de inspiración netamente musulmana.

            A raíz de la conquista de Toledo empezamos a tener noticias del castillo de Montalbán. La más antigua se refiere a la donación de la fortaleza que hace Alfonso el Emperador a la Orden del Temple.

            Pedro I “el Cruel” la entregaría al año siguiente a su propia hija doña Beatriz, que lo era también de su amante doña María de Padilla. Allí dejó el Rey por entonces a ésta para encontrarse en  Valladolid y casarse con doña Blanca de Borbón. Y tan sólo dos días después de la boda volvería a buscar a doña María.

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ERMITA VISIGODA DE MELQUE – MONTALBÁN

1616, 29 de julio.

A.G.S. Contadurías Generales, Legajo, 860.

«Licencia otorgada a Juan Muñoz para buscar tesoros en Gálvez y Melque».

1617, 30 de agosto.

T.L. R.G. B.N. Mss.7303, F  ol.344

«habiendo sido Montalbán de la Orden Militar del Templo de Jerusalém, nos está diciendo la ermita de Melque, que es la misma iglesia del convento de dicha religión… ¿quien no ve que dicha iglesia tiene la forma de cruz llana i igual en sus brazos, que era la insigna y distintivo de la Religión de los templarios? ¿No lo demuestran también tantas cruces en las piedras, unas esculpidas y otras en relieve?»

Fol. 347:

« Montalván de Melque con la extinción de los Templarios, falta de su convento, junto con haber andado su posición de Señor en Señor, se fue disminuyendo hasta su despoblación absoluta que podemos fijar a últimos del siglo XIV».

Desde su descubrimiento por el conde de Cedillo (1907) hace poco más de un siglo, Melque ha sido un edificio con controversia. A escasa distancia del castillo de Montalbán, ha pasado de Iglesia visigoda a mozárabe, para volver a ser visigoda en los últimos estudios.

            Melque es para los diferentes autores visigoda, aunque ciertas características obliguen a datarla como mozárabe tal y como explicó Zoreda Caballero, aunque recientemente se ha desdicho. Sin embargo en los 60 del pasado siglo, Camón Aznar  opinó que  «su carácter era completamente distinto… su monumentalidad, el abovedamientos y hasta la imposta[19]» la hacían propia del s. VIII, Puig i Cadafall, también es de esta opinión. El cenobio ocupaba una superficie de unas 25 hectáreas estando los edificios principales resguardados tras un muro. En las inmediaciones existían cinco presas para embalsar agua (aunque algunos mantienen que eran terrazas para cultivar huertos) que debían regar los campos que abastecían a una importante comunidad. La proximidad de pasos trashumantes sugiere que la actividad ganadera también pudo estar vinculada al mantenimiento de quienes habitaban la abadía.

            En el centro del monasterio destacaba una iglesia que se ha conservado sorprendentemente hasta nuestros días. Construida con grandes bloques de granito, parece tener influencias sirias, dentro de su estilo visigodo donde se han fusionado ambas influencias.

            El pensamiento de  S.Garen, Melque es una iglesia de raíz netamente visigoda. Pero añade dos argumentos novedosos que van a propiciar, a posteriori  y en contra de su propia opinión, un cambio profundo. Primero, que algunos de los rasgos de la iglesia indican un influjo omeya, de modo que «es el último monumento… de la serie de investigaciones arquitectónicas visigodas, y además una iglesia única de inicios del periodo mozárabe… Es una iglesia de dos tradiciones, del periodo visigodo y omeya[20]». Las últimas investigaciones del 2015, apuntan a que en la Iglesia visigoda se hicieron reformas para su defensa en época califal. Y en estas investigaciones se relaciona a Melque con un enterramiento de la más alta nobleza Visigoda, dedicada al  oficio palatino, tal y como indica su nombre en árabe: (Balatalmelk), tal y como explican los historiadores y arqueólogos autores del libro: Los Hitos de Palacio a Panteón Visigodo, donde hacen un repaso actualizado a lo investigado en Melque, San Pedro de Mata y los Hitos.

            Melque ha sido vinculada a objetos sagrados como la Mesa de Salomón o vinculados a los tesoros visigodos, por autores como José Ignacio Carmona Sánchez, o Mercedes Izquierdo Muñoz, tras los últimos descubrimientos arqueológicos sobre esta «ermita» que ha resultado ser uno de los monasterios más importante visigodos fuera de la ciudad de Toledo, al igual que Guarrazar.

            Hay túneles que comunican el pueblo con Melque, con Gálvez y el propio castillo de Montalbán, tal y como recoge en sus obras Juan G. Atienza.

            El cronista Moreno Nieto, cuenta que a mediados del siglo XIX, desapareció el culto en la ermita de Melque, llevándose dos imágenes románicas de Nuestra Señora  respectivamente a la ermita de San José en la Puebla de Montalbán y la otra a San Martín de Montalbán, la cual se perdió en la Guerra Civil, aunque quedan fotos y dibujos.[21]

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Reconstruccion de la capilla funeraria de Melque.


HONTANAR

1782, 10 julio

R.L.  PÁG. 271

“Dentro y fuera del pueblo no se halla otro vestigio de antigüedad más que en el referido despoblado de Malamoneda antes Buenamoneda. Aquí se conserva una mediana hermita de casta estructura con una imagen de Nuestra Señora de Gracia… está al poniente de Hontanar dentro de su territorio, a una legua de distancia sobre una pradera algún tanto libre de la sierra que la circunda. Al medio día se separa junto de ella un edificio de paredes muy gruesas y elevadas, que indican haber sido un fuerte, aunque sospecha la desvanece la situación que está dominada de todos los lados y así es más regular fueses algún palacio o cosa semejante. Al norte se hallan los despoxos de un convento que primero huvo de ser casa de Templarios y por su extinción la ocuparon religiosos geronimos, que tuvieron que desocuparla y oi consevan los de la Sysla de Toledo. A poca distancia hay un texto en nuestra lengua pero loraro de estar el escripto desde arriba digo desde abaxo arriba, y desde la mano derecha a la izquierda, junto a haverla castigado mucho las aguas haze difícil su leienda; y  próximo a este cartel encontramos unos peñascos que se dan un aire al mármol… y en ellos se ven aviertos a pico varios sepulcros, tal cual con su losa de la misma piedra por cubierta toscamente labrada, que aunque todos la tenían la codiciosa curiosidad de algunos ha sido causa de despedazarlos, teniendo que ocultase en su zentro algún thesoro…”

1844

A.M.S.C.I.M, Expo 893, Respuesta 33

            “Un castillo llamado de Malamoneda obra según su forma de los árabes, del que no se conserva más que las murallas, la ermita y un torreón.”

            Juan G. Atienza nos dice que Hontanar formaba en tiempos de los templarios una unidad territorial junto a Navahermosa. Toda esta zona monteña ha conservado su tradición templaria de forma oral y en sus danzas de banderas a las vírgenes de sus respectivos pueblos. Es curioso que todos tengas cultos medievales a vírgenes e incluso alguna de las romerías más antiguas de la Península se dan en esta zona.

            En Hontanar, encontramos el castillo templario de Malamoneda.

            El castillo de Malamoneda fue construido en el siglo XIII, sirviendo junto a la torre de Malamoneda de fortaleza y refugio de los pobladores de Malamoneda, cuyas casas aún subsisten pero están deshabitadas.

            Este paraje fue reconquistado en el siglo XII, aunque ya debió estar poblado siglos antes, ya que se encontraron en la zona restos de construcciones romanas y existen pruebas de restos de la Edad del Bronce

            El territorio en el que se encuentra el castillo de Malamoneda fue donado al caballero Alfonso Téllez, quien en 1210 recibía de Alfonso VIII este lugar. En 1226 lo vendió al arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, junto con el castillo de Dos Hermanas y otras aldeas de los Montes, pobladas por el mismo luchador. El castillo pasa a ser propiedad de la corona bajo el reinado de Fernando III el Santo. En 1246 compró todos los Montes que llevaban su nombre por 45.000 maravedís de oro, siendo ya de la ciudad hasta la desamortización civil del siglo XIX. También se sabe que estuvo en manos de la Orden del Temple en una fecha indeter