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El Arte de los Cruzados. Templarios en Tierra Santa.

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Catedral de Santa Maria,  Orden del Temple, Tortosa, Siria.


Fruto de mis viajes a Jordania, Siria, Palestina e Israel, entre 1991 y 2018 es esta pequeña reseña, sobre el arte de los cruzados, que espero que podáis disfrutar.

El interés de los historiadores europeos por los territorios de Oriente Medio juegan un papel importante las campañas de Napoleón en Egipto, entre 1797 y 1799. Como es sabido. No son los aspectos guerreros los que importan a los eruditos sino las informaciones que ofrecen los historiadores, científicos y artistas que Napoleón llevó en su séquito. La idea napoleónica de conquistar Egipto tenía como finalidad reducir la influencia inglesa en el Mediterráneo. Al margen de los preparativos militares ordena la creación de la “Comisión de las Ciencias y las Artes del Ejército de Oriente” (16 de marzo de 1789).  La gloria de la campaña quedó reflejada por artistas contemporáneos como Denon, Gerome, Watteau, Girodet, Guerin, Tardieu, Levi o Cogniet, entre otros.

Todo ese ambiente cultural pudo excitar, tiempo después, la curiosidad del marqués de VOGŬE (1829-1926). Este marcharía a Oriente Medio,  después de conseguir que las autoridades turcas, tras la Guerra de Crimea (1854-56), le permitieran visitar Siria y Palestina. EI resultado de las campañas de prospección, que duraron cinco años, lo dio a conocer en un libro titulado: “Las iglesias en Tierra Santa ” al que le siguió, ya fallecido Vogue, otro sobre la Arquitectura civil y religiosa en Siria. Años más tarde los arquitectos franceses que le acompañaron en sus viajes, distinguieron en el Arte Cruzado tres fases: 1a (1099-1187); 2a (Siglo XVIII) y 38 (SiglosXIV-XV, en territorios fuera de Palestina).

La tesis fundamental de Vogŭe, es que el Arte de los Cruzados era europeo y  realizado por europeos que se instalan en Tierra Santa. Esta afirmación fue puesta en tela de juicio por WIGLEY, ya en 1856, sosteniendo que los Cruzados llevaron a Tierra Santa los modelos de la Arquitectura Románica francesa pero son influidos por la Arquitectura árabe adoptando al arco ojival que utilizan profusamente en sus construcciones. Ese elemento arquitectónico, dice Wigley, no es privativo de Palestina puesto que se  encuentra, también, en Siria y España. Vogŭe refutó esa teoría sosteniendo que la Arquitectura de los Cruzados se caracteriza por el tipo de los elementos ornamentales empleados, así como por la utilización de ese arco apuntado que apareció -dice- en Francia antes que en Tierra Santa. Por lo que respecta a España y Sicilia afirma que la arquitectura que realizan no debe nada a los árabes. Define Vogŭe su método de trabajo como el de un “arqueólogo cristiano”.Vogue jamás hizo una excavación y su teoría se cae por si sóla en la actualidad.

Utiliza documentos históricos como cartas, crónicas y relatos de peregrinos olvidando casualmente incluir, como siempre ocurre con “historiadores franceses”,  los libros  que incluyen testimonios de los peregrinos españoles.

Su insistencia en mantener que el Arte Cruzado es genuinamente francés le lleva a decir que, como los Cruzados habían implantado la Sociedad medieval en su integridad, los constructores hicieron lo mismo colocando sus obras en medio de las realizadas por árabes y bizantinos.

La iglesia que primero describe es la de la Natividad de Belén que, afortunadamente, cuando él la visita, permanecía casi intacta desde la época de los Cruzados. Para la iglesia del Santo Sepulcro se apoya en los estudios de WILLIS que, para la época que los realiza, consigue uno de los más lúcidos análisis del monumento.

Habla muy poco de la Cúpula de la Roca, de la mezquita de AI-Aksa y dei edificio de los Hospitalarios; todos fueron visitados fugazmente.Fuera de Jerusalén estudia la de San Juan, en Sebaste, pero no la iglesia de la Anunciación, en Nazaret, en la que no supo distinguir la obra de los Cruzados de las realizadas posteríormente en ella. Es cierto que Vogŭe no publicó ningún trabajo sobre el importantísimo tema de la Arquitectura militar de los Cruzados en Tierra Santa. Once años después de la aparición del último libro de Vogŭe se publica la primera obra sobre la citada arquitectura debida a Guillaume REY,  que abre el campo de la investigación a Siria, parte de Palestina, Condado de Trípoli y Principado de Antioquia.

Rey no alberga dudas sobre la influencia francesa en la arquitectura militar de los Cruzados, pero admite el papel de Bizancio en alguna de las obras lo cual no deja de ser una importante novedad. Su aportación más interesante consistió en clasificas las construcciones de los Cruzados en tres grupos:

a) obras de influencia francesa b) obras realizadas por los Templarios c) obras que resultaron de la combinación de ambas tendencias.

Aunque en algunas construcciones militares encuentra capillas no las analiza y remite a Vogŭe en la adscripción de esas capillas a tos modelos de Cluny, Vezelay y Autun.

Apenas habla de la Escultura exenta que hicieron los Cruzados ni tampoco de las decoraciones escultóricas o pictóricas. Bien es cierto que aún estaba por analizar la rica decoración escultórica del Crac de los Caballeros o la pictórica del castillo de Margat.

El interés por los problemas artísticos de Oriente Medio no es privativo de los investigadores franceses ya que se incorporan a su estudio alemanes e ingleses , y franciscanos españoles e italianos.

Después de la Primera Guerra Mundial aparece un nuevo historiador francés llamado Charles DIEHL. Este establece, por primera vez, relaciones entre la arquitectura francesa y la de algunos países del Mediterráneo, de cuya conjunción se benefició el Arte de los Cruzados. Sin embargo no presta atención a la Arquitectura árabe en Siria que hemos comprobado resulta fundamental para explicarlo, y que también influyó en el arte medieval hispano.

Afirma que hay dos estilos en la Arquitectura militar de los Cruzados. La realizada por los Hospitalarios, con sus castillos de torres redondas en los ángulos  herencia bizantina- y la de los Templarios que usan torres cuadradas, tomadas de los árabes, de fuerte influencia de la caballería sufi.

Ya Enlart, reconoce la existencia de corrientes estilísticas del Este hacia el Oeste, vía al Andalus, y que hay influjos orientales en el Arte Románico europeo y que, por primera vez pone en tela de juicio el impacto de Francia sobre Oriente. Por ello quiere dar nuevo nombre al Arte del los Cruzados e inventa el término de “Arte de Ultramar”. Enlart  desconocía las posibles influencias del Arte Cruzado en Oriente Próximo con otros núcleos de la Arquitectura medieval, como Alemania, Inglaterra o España. Paul Deschamps comenzó su trabajo en Siria-Palestina, en 1927 estudió el Crac de los Caballeros tras una metódica campaña de excavaciones. Estudió además  algunos castillos principales del Reino de Jerusalén, como Athilt, Kerak, Qatat Subeibe y Beaufort. En el tercero emprendíó, por primera vez en la Historiografía del Arte de los Cruzados, el análisis metódico de las construcciones del Condado de Trípoli y del Princípado de Antioquia, como Margat, Saona y Chastel Blanc. Poco a poco se va estudiando el arte bizantino y su influencia tanto en el arte árabe como cruzado. A partír de estos momentos aumenta la influencia norteamericana en la investigación de los temas de Arte en Palestina destacando los trabajos sobre pintura al fresco en el Reíno de Jerusalén, especíalmente en sus dos principales centros: Belén y la ciudad de Jerusalén.

El desarrollo de la pintura al fresco tiene lugar entre 1099 y fines del XII. Tanto la iglesia de los Caballeros de San Juan del Hospital, en Abu Gosh, como su homónima, en Jerusalén. Las abundantes escenas de la “Deesis” tiene su origen en las que, con ese mismo tema, aparecen en el Salerio del Santo Sepulcro. Igual ocurre con las miniaturas del Salterio de la Reina Melisenda. Debemos consignar, con todo, que documentación estricta sobre Arte Cruzado es prácticamente inexistente salvo el manuscrito que hace referencia a la construcción del castillo de Saphet y de las referencias en documentos políticos a encargos de obras de Arte como relicarios, cruces y ampollas de peregrino. Hace mucho años que vivo un flechazo por el Arte medieval, los templarios y Oriente Medio, esa indagación me llevó a consultar incluso con el Padre Piccirillo,  que fuera Director de los trabajos arqueológicos de los franciscanos en Tierra Santa, así como con Historiadores de Arte árabes y españoles.

Impulsadas las Cruzadas para salvar a la Cristiandad oriental de los musulmanes, al finalizar todo el territorio estaba en manos de éstos. Las Cruzadas no tienen nada que ver con la nueva seguridad en el Occidente surgida con el Renacimiento, que permitía a los mercaderes y eruditos viajar como y a donde quisieran. EI especial arte de la guerra de los musulmanes de Oriente no fue comprendido por los Cruzados, exceptuando los que procedían de España y Portugal ya que, una y otra vez, cayeron en los mismos errores pensando en el arte de la guerra entre cristianos. Las Cruzadas  fueron las culpables de acabar con los poderosos núcleos de la cristiandad siria. Además propiciaron el hundimiento del mundo árabe clásico que no pudo  defenderse de los turcos ni de los mongoles.

La ocupación militar de Palestina y la creación de las distintas formas de gobierno: Reino, Principados y Condados no se hizo sobre un territorio deshabitado sino dividido en tres grandes conjuntos regionales: Asia Menor, Siria y Egipto. Asia Menor había sido originariamente bizantina pero, a partir de 1090, pasó a depender de los Turcos. Durante doscientos años, al menos, perteneció a los turcos seldjucidas. Hacia el siglo XIV los turcos otomanos ocuparon las tres regiones y en 1520 habían creado un Imperio que abarcaba desde el Norte de África hasta los Balcanes, Egipto, Siria, Turquía y Grecia. En tiempos de la primera Cruzada no existía esa unidad política, la diversidad cultural y religiosa era muy grande. Había judíos, cristianos ortodoxos -Maronitas, Nestorianos y Sirios jacobitas- además de los musulmanes y armenios.

En un territorio árido y seco, con una vía mediana de agua, como era el Jordán, aunque con abundantes pozos, fue necesario construir vías artificiales de agua -desde mucho tiempo antes de la llegada de los Cruzados- para suministro de las ciudades, especialmente.La tipología del típico acueducto -arcos y canal de transporte del agua- no puede aplicarse a la más antigua conducción de agua -en realidad un túnel que desde la fuente de Guijón Ilevaba el agua a la ciudad de Urushalim (Jerusalén) Dicha fuente estaba en las afueras de la posterior Ciudad de David. Desde un pozo -el llamado, después, “Pozo Warren” por el arqueólogo que lo descubrió- estaba situado junto a la colina del Milo -estructura escalonada que servía de apoyo a la Ciudadela- se Ilegaba a la citada fuente del Guijón. Estaba emplazada cerca de la puerta Este de la ciudad. EI túnel llevaba agua hasta las cisternas del Sur. Tenía compuertas para que pudiera regarse el valle del Quidrón y llenar la piscina de Siloé. El acueducto romano y pozos, mejor conservados los hallamos en Cesarea.

El apogeo de la construcción de castillos tuvo lugar durante los reinados de Balduino II y Fulko. Entonces se levantaron las fortalezas de Kerak, Moab, Beaufort, Shayun,  Blachegard e Ibellin.

La tarea edificatoria de Balduino le llevó a fortificar la línea costera de su Reino. Contó con la colaboración de Hugo de Saint Omer.

Balduino construyó en las montañas que dominaban la ruta entre Tiro, Banyás y Damasco, el castillo de Torón (Tibnit). Más al Sur, para tratar de dominar las tierras situadas al Este del Mar de Galilea, levantó la fortaleza Ilamada, por los árabes, al-AI cuya obra finalizó hacia 1105. Después, en 1115, en el lugar Ilamado Shobak, levantó el Krak de Montreal, situado entre la depresión del Wadi Kerak y el desierto de Arabia.

Ocupó la ciudad de Elyn, a orillas del Golfo de Akaba, construyendo una ciudadela Desde allí pasó a ocupar la isla de Graye, Ilamada por los musulmanes Far’un, alzando otro castillo .Marchó, después contra Tiro, que no pudo ocupar, pero para mantener la presencia Cruzada en sus cercanías levantó el castillo de Scandelión, que cerraba el acceso Norte y la de Torón el acceso Este. Por su parte Tancredo construyó el castillo de Ibn Mashar. Otros castillos, como el de Blanchegarde, defendido por el Barón Arnulfo, vigilaba el camino de Ascalón a Jerusalén, mientras que la ruta de Ascalón a Hebrón la guardaba el de Bethgibelin, a cargo de los Hospitalarios. El control de las caravanas que iban de Egipto a Arabia y Siria lo ejercían los Francos desde el castillo de Montreal, situado