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Gaudí: Arte y Naturaleza

Actualizado: ago 18

Hay algo mágico en esas arquitecturas que te atrapan y hacen volar tu imaginación.  Recuerdo que la primera vez que estuve en la Casa Batlló, volví a mi infancia y a viajar con Verne en el Nautilus. Toda la obra de Gaudí, es un misterioso hechizo que te envuelve y seduce. Todo el mundo sabe mi pasión por el Arte Medieval, y contemplando la obra de Gaudí, una no puede menos que recordar las palabras de Bernardo de Claraval: “Cree en mi experiencia; hallarás más sabiduría en los bosques que en los libros; los árboles y las piedras te enseñarán aquello que los maestros no pueden”. No creo que sea casualidad que en la Sagrada Familia, aparezcan, San Bernardo de Claraval y San Francisco de Asís, esos dos revolucionarios medievales que hicieron de la sencillez y la naturaleza su inspiración.

Eso es lo maravilloso de su obra, el mismo decía, que su gran originalidad, era haber vuelto al origen. En su intento de alabar al Creador, nos señaló con el dedo de su Arte, con mayúsculas la Creación a nosotros. Para desgracia nuestra la Guerra Civil, destruyó gran parte del archivo de Gaudí, lo que nos ha impedido conocer más a fondo al hombre, su personalidad y sus pensamientos, aun así es fácil perderse en el maremágnum de libros, y artículos en internet, que se han dedicado a este catalán universal, algunas de estas fuentes han sido consultadas para realizar el presente trabajo, tanto en biblioteca, como a través de internet.

Daniel Giralt Miracle, crítico de Arte, dice: “Gaudí es intrínsecamente dual: artesano y artista, mago y técnico, modernista y expresionista, arcaico y moderno, sacro y profano, del siglo XIX y del siglo XX y éstas, que parecen fuerzas contradictorias, son a nuestro entender las que generan una energía dialéctica que da como resultado la contundencia formal y conceptual de este genio atípico, sobre el que ya se han escrito decenas de libros, pero del que aún quedan facetas por descubrir”[1]

Fernando Chueca Goitia, el prestigioso arquitecto, historiador del arte y académico, hizo unas precisiones que describen exactamente el lugar que ocupa Gaudí en el arte y en la arquitectura. Se refirió a él como al «más grande artista español entre Goya y Picasso (…) del que no es fácil hablar, por tratarse de un hombre muy complejo y por las circunstancias que rodean su vida”, para concluir que se encuentra «más allá y más acá de la arquitectura».

No quiero comenzar el trabajo, sino es recordando lo que Salvador Dalí, comentó a Le Corbusier, cierta tarde tal y como cuenta en su ensayo “ De los viejos cornudos y el Arte Moderno”, “el último gran genio de la arquitectura se llamaba Gaudí, cuyo nombre, en catalán, significa «gozar», así como Dalí quiere decir «deseo». Le expliqué que el goce y el deseo son propios del catolicismo y del gótico mediterráneo, reinventados y llevados al paroxismo por Gaudí. Mientras me escuchaba, Le Corbusier parecía tragar sapos y culebras.”[2]

            Si este genio dijo estas palabras sobre Antoni Gaudí, que puedo yo hacer más que admirar su obra, cuyos edificios ya han sido declarados monumentos histórico-artísticos o bienes culturales del Patrimonio Mundial de la Unesco, y rendirle un pequeño tributo con este trabajo, cuyo objetivo principal, es que yo misma, conozca mejor su obra y entienda esos edificios que me dejan boquiabierta tanto en su exterior como en su interior, así  como en su decoración.

1.-INTRODUCCIÓN

La obra de Gaudí, no puede encuadrarse dentro de un estilo arquitectónico, ni se le puede achacar que sea discípulo de ningún maestro. Los métodos utilizados para estudiar otros arquitectos no sirven para este genio  ya que sus métodos creativos no tienen nada que ver con lo que hubo antes de él y después de él. Sus propios contemporáneos sabían que con él, se abrían nuevos caminos en la forma de hacer y entender la arquitectura. Su forma de entenderla es tan singular, que no parece arquitectura.

Y es que Gaudí es único en su forma de entender la arquitectura. Es inimitable, todos los que lo han intentado, han fracasado. Esta forma de entender el Arte,  nace de la observación minuciosa de la naturaleza y se podría decir que sus verdaderos maestros son el mar, el cielo, las nubes, el agua, plantas, animales, montañas, y nuestros propios cuerpos. De ahí que sus obras tengan apariencia geológica, zoológica y botánica.  El propósito de la naturaleza es útil y funcional, pero crea la belleza más sublime. Y él,  quería precisamente imitar eso. Y quizás precisamente por ello, su arquitectura está fuera del tiempo. Su arquitectura, es el tributo humilde a las leyes de la naturaleza, que son el referente único y válido para construir, de una forma coherente y racional, alejándose de derroches económicos y modas absurdas.

Gaudí no copia la naturaleza, sino que trata de comprender las relaciones que existen entre formas, funciones, estructuras y composición final, a partir de ahí crea soluciones para levantar edificios.

Su visión es pura, ingenua y procede de haberse criado en una familia humilde que le hace ver las cosas sin prejuicios, de una forma ingenua. Las soluciones que buscaba en sus obras son prácticas, sencillas y funcionales, y los resultados son verdaderamente magistrales.

Los métodos que emplea son sencillos e intuitivos, y buscan el equilibrio, la estabilidad del edificio. En la tesis del doctor en Arquitectura Hou Teh-Chien, se sostiene que la forma de hacer filosofía de Gaudí, y expresar sus ideas, fue por medio de la construcción de sus edificios.

Pero pese a esa humildad, su ambición es inmensa, según J.F Rafols, “Gaudí en su obra trata de descifrar los secretos del gran misterio cósmico.” Y trata de hacerlo como la naturaleza, es decir de una forma libre

El arquitecto catalán, siente profunda admiración y respeto por el arte de los maestros góticos, pero supera el gótico, no se limita a copiar como sus románticos contemporáneos antiguos modelos, o adorar ruinas inventadas.

Los maestros canteros utilizaran el arco ojival, que produce menos empujes. Utilizaran pilares y vaciados de muros para conseguir que la luz inunde sus templos. Y disponían de arbotantes y contrafuertes que actuaban en este sentido para anular los esfuerzos horizontales de arcos y bóvedas. Articularon los diferentes elementos a través de nervios y claves de bóveda a nivel constructivo y formal, no sustentando como se creía hasta los bombardeos de la II Guerra Mundial, sino actuando como cimbras provisionales durante el proceso constructivo.

Gaudí superará al arco ojival con el arco parabólico (muros) y catenario (exentos) utilizando la geometría reglada que descubre en la naturaleza. Utilizará pilares inclinados para absorber esfuerzos y cargas, generalmente es así en la naturaleza, donde apenas se ven líneas rectas. Al usar estos pilares inclinados, suprimirá la necesidad de arbotantes y contrafuertes, así como nervios y claves de bóveda. De alguna forma, Gaudí es el último Maestro Cantero que supera a sus predecesores.

2.- DATOS BIOGRÁFICOS SOBRE EL AUTOR[1]

Nace este catalán universal, en Reus en 1852. Su padre era calderero, así que aunque no pasó penalidades, su familia no era una familia burguesa y adinerada. De niño, colabora en el semanario manuscrito llamado Arlequín, con sus dibujos, donde podemos comprobar su creatividad y a los 16, llama la atención creando junto a dos amigos, una restauración del Monasterio de Poblet, “en un sueño utópico social, sorprendente por la edad de sus autores”.[2] Es curioso este dato, porque desde adolescente, empiezan a darse pautas, y constantes que se repetirán a lo largo de su vida.

De niño estudió el oficio de la forja del hierro y también trabajó en carpintería, de esta forma ya de mayor, podía explicar lo que quería de forma sencilla a sus operarios. Estos eran siempre los mismos y cuando se jubilaban les seguían sus aprendices. La complicidad entre obreros y arquitecto, era completa.

Estudiando la carrera de arquitectura, murieron su madre (por la que tenía gran apego) y su hermano que acababa de finalizar medicina. Su naturaleza era también enfermiza, quejándose durante toda su vida de dolores reumáticos y esto le hace ser una persona retraída, tímida e independiente durante toda su vida. Aunque no era de físico desagradable, el arte de la seducción, nunca fue lo suyo.

Para poder pagarse la carrera tuvo que trabajar de delineante, de esta forma colaboró, diseñando la barandilla de la plaza de Aribau, y participó en el mercado de estructura metálica del Born, diseñando una fuente que fue destruida, de la que al menos hemos conservado el proyecto y fotografías.

Destaca en su carrera, según explica Bassegoda Nonell, en diferentes asignaturas por sus acuarelas de gran colorido y el preciosismo de sus dibujos[3]. Aunque prefirió el uso de maquetas a planos.

Utiliza de forma magistral dos estrategias para el diseño estructural, según explica Raúl Ibáñez, en “EL vientre del arquitecto”: “El método de la maqueta colgante y el método gráfico. El método de la maqueta colgante consiste en diseñar una maqueta a base de pesos, cuerdas… que buscaba la estabilidad fruto de su propio peso y luego al igual que en el caso de la catenaria, se invertía la forma para obtener la forma óptima y estable del edificio. “

En su etapa universitaria y primeros años de profesional, llevó una vida algo desordenada, era arrogante, obrerista y amante del jolgorio, le gustaba vestir y vivir bien como un caballero y pasear en calesa. En esa época va a los círculos librepensadores a discutir de política. En un momento dado “se convierte”, tal y como detalla Orios Camas, en la revista Cataluña Cristiana “le dio un sentido cristiano a cada piedra que apilaba”. Amigo del poeta y exorcista, Jacinto Verdaguer tuvo al igual que amigos masones, amigos que eran frailes, sacerdotes u obispos como Torras y Bages.

Sin duda, se convierte en un hombre de fe, los domingos por la mañana solía ir a misa a la catedral y luego darse una buena caminata hasta el faro del puerto. Amaba la naturaleza como San Francisco de Asís, a quien admiraba. Para él, la naturaleza es la creación de Dios, y si de ella obtenía la inspiración para sus formas arquitectónicas, su intelecto le dice que de alguna forma proseguía de esta forma la obra de Dios, así que decidió llevar una vida digna del honor de realizar ese acto creativo. No soportaba la poesía, porque le daba dolor de cabeza, pese a la amistad con el fraile Jacinto Verdaguer.

No se casó, pero fue muy apegado a la familia. Según Gaudí, la gente del Mediterráneo es sintética y los del Norte, analíticos. Y si bien el análisis es necesario para entender el mundo, la creación artística es sintética.

Elías Rogent, director de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, cuando le otorgó el título profesional en 1878, dijo lo siguiente: “Aún no estoy seguro de haberle concedido el diploma a un loco o a un genio” y dada la atracción que ejerce entre estudiosos de Arte y turistas, yo diría que lo segundo. Su Licenciatura en Arquitectura, está plagada de suspensos, se saltaba las clases teóricas que le aburrían y se entregaba con pasión en las asignaturas que le captaban, sabiendo en poco tiempo más que sus propios profesores.

En el Acta matrimonial de sus padres, procedentes de un linaje de caldereros, aparecen inconfundibles signos masónicos como el triángulo con un ojo vigilante y criaturas mitológicas. Esto no debe extrañar, porque en la Barcelona de la primera mitad de siglo, y concretamente en la zona de Reus, se habían creado numerosas sociedades secretas afiliadas a la Masonería y los Carbonarios.

Ciertamente estuvo relacionado con masones, pues sabemos que su tío lo fue, así como Eduardo y José Fontsere, para quien trabajó de delineante, o Elías Rogent.

Su compañero de pupitre en la escuela, Eduardo Toda, que será un diplomático famoso, es el jefe de la masonería provincial.[4] Su amigo de la carrera Camilo Olivera, era un conocido anarquista, y con el diseña los planos de la Cooperativa Agraria de Mataró, cuyos planos son dibujados a la extraña escala de 1/666.[5] Por esa época, Gaudí, lejos de ser un buen cristiano frecuenta círculos de corte socialista y conspirador. Es hacia 1894, cuando su vida da un giro completo hacia el ascetismo. Hou Tech-Chien, en su tesis doctoral afirma, que “Gaudí experimentó la iluminación tan común en el budismo Zen. Fue un filósofo que expresó sus ideas a través de la arquitectura como metáfora… tuvo su veta filosófica, pero nunca estudió filosofía, sino que se guío por su intuición. Sucede lo mismo en el Taoísmo”.

Gran parte de su obra se pudo llevar a cabo gracias al mecenazgo de Eusebio Güell, nacionalista catalán, masón y afiliado a diferentes grupos de librepensadores, de esta asociación entre mecenas y artista, nacen algunas de sus mejores obras. El monumento del Parque Güell, encerrado en un triángulo equilátero que forma el monumento a Buenaventura Aribau, finca Güell y el Parque, está repleto de simbología masónica. Aun así, en una guía publicada en 1895, que recogía las actividades de las logias catalanas, el nombre de Gaudí, brilla por su ausencia, y los archivos del arquitecto que podrían haberlo aclarado, depositados en la Sagrada Familia, ardieron en junio de 1936, así como otro incendio en el que se destruyeron sus pertenencias en el Parque Güell, días antes.

Un tranvía lo atropella en el verano de 1926, falleciendo en la sala de indigentes del Hospital de San Pablo. Su aspecto pobre y descuidado impidió identificarle hasta que ya fue demasiado tarde.

Gaudí cohabita con los modernistas, en cuyo contexto vive inmerso, y que muchos de los elementos formales de esta corriente aparecen en su obra, especialmente los relacionados con lo sinuoso y lo curvilíneo, pero no es lícito afirmar que Gaudí es intrínsecamente un arquitecto art nouveau, como puede serlo el francés Héctor Guimard.

Los Güell, los Vicens, los Calvet, los Batlló, los Milà… eran las grandes familias que, movidas por el deseo de poseer una casa que se distinguiera de las demás y atraídas por la singularidad de las propuestas de Gaudí, le confiaron la construcción de sus residencias.

OBRA DE GAUDÍ

Su obra tiene diferentes etapas:

OBRAS PRIMERIZAS

Las obras primerizas (1873-1885), donde destacan esos trabajos de delineante ya citados y la construcción de viviendas sociales, el centro de reunión de la que sería la primera cooperativa española “Fábrica Cooperativa Mataronesa, siendo coherente con sus ideas juveniles sobre los problemas sociales de los obreros catalanes. También diseñó, el logotipo de la Cooperativa y en 1885, decoró una nave de la fábrica para una fiesta para los obreros y sus familiares, como si fuera un bosque que llamó poderosamente la razón.[6]. En 1878, Gaudí recibe el encargo del Ayuntamiento de diseñar dos modelos de farolas de gas, estas farolas se inauguraron en la Plaza de Palau y de Reial. Sus obras ya son singulares pero no es su estilo más personal.

INFLUENCIA ORIENTAL

El siguiente bloque de su obra, sería el denominado de influencia oriental (1883-1888), por estas fechas se gesta en Europa una tendencia arquitectónica en la que mezclan neogoticismo y exotismo, fruto de esta mezcla se podría decir que nace el Modernismo.

Arquitectos como Lluis Domenech i Montaner y Jose Vilaseca Casanavoas, fueron influenciados por la arquitectura alemana de ese momento, mientras que Gaudí que leía a Walter Pater y John Ruskin, “buscó el exotismo, a través de la arquitectura inglesa, en el Lejano Oriente, especialmente en la arquitectura de la India, Persia y Japón”.[7]

Su interés por Oriente, es patente en las obras que realiza en Comillas a orillas del Mar Cantábrico, como el CAPRICHO (1883-1885), “edificio revestido de cerámica vidriada con una alta y esbelta torre cilíndrica que recuerda un alminar de Isphasan”.[8]

La CASA VICENS (1883-1888), en pleno barrio de Gracia de Barcelona, donde vuelve a usar la cerámica vidriada. Usará por vez primera el arco catedrático en la cascada del jardín, y experimenta con el “naturalismo” a través de una reja que simula hojas de palmito, así como el diseño de muebles y la decoración interior realizada con gran colorido en papier maché.

LA FINCA GUELL (1883-1887). En esta obra, Gaudí, construye una portería, caballerizas, y picadero para la finca de la familia, situada a las afueras de Barcelona, los revestimientos cerámicos le dan un aspecto externo muy oriental pero por dentro, las formas estructurales son innovadoras, destacando “arcos y bóvedas de perfil catenario y cúpulas hiperboloidales”.[9]

Es decir, que podemos afirmar que Gaudí es el último arquitecto anterior a la arquitectura moderna (por el uso de materiales y algunas de sus técnicas artesanales ligadas a siglos anteriores sólo usó hormigón ya en la Sagrada Familia) pero a la vez es el primer arquitecto moderno, padre de nuestra arquitectura actual, ya que es uno de los padres de la Arquitectura Orgánica y la Arquitectura Racional.

El PALACIO GÜELL ( 1886-1888), obra de gran envergadura, realmente original e innovadora en cuanto a soluciones arquitectónicas para resolver espacios y volúmenes, tiene aspecto oriental y en su decoración también participaron los pintores Alejo Clapés y Alejandro Riquer, así como el arquitecto Camilo Olivares.

NEOGOTICICISMO

NEOGOTICISMO (1883-1909), Gaudí es amigo de Juan Martorell Montells, arquitecto que diseñó iglesias y conventos neogóticos, seguidor de Violet le Duc, que le llamó para colaborar en varias de sus obras como ayudante, y de su mano aprendió el neogoticismo tan de moda en su época. “Gaudí, creía que el gótico era el más estructural de los estilos históricos. Los arquitectos del Renacimiento, decía, eran simples decoradores”. [10] Y con estas ideas, decoró las capillas de colegios de monjas como el Sant Andreu del Palomar. En 1887, termina el colegio de monjas de Santa Teresa en Sant Gervasi, donde podemos encontrar un edificio terminado con las formas propias de una fortaleza medieval rematada con almenas pero en su interior encontramos sus arcos catenáricos, que producen un efecto sorpresivo y novedoso en el observador. Este mismo año proyecta EL PALACIO DEL OBISPO (1887-1893) en Astorga, obra realizada en granito, con aspecto gótico pero muy original, contiene bóvedas ojivales nervadas, las cubiertas que vemos no se corresponden a las suyas.

En León, realizará LA CASA DE LOS BOTINES (1891-1892), edificio neogótico realizado en piedra caliza y con un sistema muy original de cubiertas en pizarra.

LA CASA BELLESGUARD (1900-1909), es un edificio que se ubica en la Sierra de Collserolla, donde hubo una casa medieval del rey Martín I de Aragón, Gaudí hace un homenaje al gótico catalán del S.XV pero aportando como siempre ideas innovadoras y creativas.

PERIÓDO NATURALISTA

Con esta obra llegamos a su periodo más creativo, al que podemos denominar PERIODO NATURALISTA (1895-1916), en el desarrolla sus ideas en completa libertad que se inspiran en la naturaleza. Parte de la base de que en la naturaleza no existe la línea recta, ni el plano, pero si multitud de líneas curvas. De esta forma cambia la forma de proyectar sobre plano a proyectar en tres dimensiones, mediante maquetas y modelos. Gaudí ama la naturaleza y la observa. Fruto de esa observación, de plantas, animales y montañas, percibe que la naturaleza no tiene intenciones estéticas sino funcionales, de ahí deduce que se llega a lo bello por la funcionalidad. Es un hombre sencillo enemigo de ideas abstractas, pero que mira con los ojos de un niño sin prejuicios el mundo.

En CASA CALVET (1898-1899), complace al dueño, que era micólogo, incluyendo setas en la fachada.

BODEGAS GÜELL (1895-1897), en la costa de Garraf, termina usando la propia piedra del lugar, esto origina una rara y bella armonía con el entorno rocoso de la costa brava.

En el PARC GÜELL (1900-1914), vemos su concepto naturalista y paisajista, haciendo de un lugar feo y baldío, un lugar para el esparcimiento de los obreros donde construye con piedra sin devastar, y aprovecha material de derribos de una cueva, cuyas piedras de colores, instala por todo el parque en diferentes combinaciones. Gaudí se adapta al terreno y calles.

El máximo exponente de este periodo son la CASA BATLLÓ (1904-1906), la cubrirá de pedacitos de cristal de colores y rematada en formas orgánicas de cerámicas vidriadas y CASA MILÁ (1906-1912), la segunda tiene el aspecto de un acantilado, son auténticamente símbolos del mar y de la tierra.

PERIODO DE GEOMETRÍA REGLADA

El PERIODO DE GEOMETRÍA REGLADA (1908-1917), Gaudí, decía que no entendía porque los arquitectos se afanaban en crear líneas rectas, planos y sólidos regulares ya que dichas formas en la naturaleza no existen. Para él, la fuente de inspiración debían ser la estructuras que constituyen huesos, músculos y tendones, de ahí que para el los helicoides, conoides, hiperboloides y los paraboloides hiperbólicos eran las estructuras a imitar ya que eran comunes en la naturaleza. Su mayor inspiración en esta geometría de la naturaleza, la encontramos en el Templo de la Sagrada Familia, Gaudí en su construcción, se recluyó y dejó de aceptar trabajos para así asentar y desarrollar por completo su teoría geométrico-naturalista.

ESTILO DEFINITIVO

ESTILO DEFINITIVO (1892-1926), sin duda su estilo definitivo y final, es el que nos ofreció en la Sagrada Familia, pero había empezado antes en dos proyectos no realizados uno lo encargó en 1892, el Marqués de Comillas, para las Misiones Franciscanas en Tánger, que albergaría una iglesia, un hospital y escuela. El proyecto fue abandonado porque los franciscanos lo consideraron lujoso y grande. Sin embargo las torres que ideó para ese edificio se llevaron a cabo para la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia, en 1903. En 1908, recibió la visita de dos empresarios estadounidenses, que le encargaron el proyecto de un hotel que se ubicaría en Nueva York. El edificio iba a tener 300 metros de altura pero la suma debilidad que le aquejó entre 1909 y 1910, hicieron que el proyecto no concretase.

3.- LA NATURALEZA Y LOS JARDINES

Su lenguaje artístico rebosa color, texturas, formas ondulantes y constantes referencia al mundo natural.

Basándose en la teoría de la geometría reglada, definió tres superficies distintas extraídas de la naturaleza y llevadas a la arquitectura: el helicoide, el hiperboloide y el paraboloide hiperbólico.

La inspiración del helicoide procede de un tronco de Eucaliptos. Lo podemos ver en las columnas torsas del Colegio de las Teresianas, así como el Parque Güell.

El hiperboloide, es la forma del fémur, se puede encontrar en las columnas de las ventanas del primer piso de la Casa Batlló, donde se pueden ver claramente que tienen forma de hueso.

La forma que adoptan los tendones en la mano, le inspiró el paraboloide hiperbólico, que lo podemos ver en las bóvedas de la cripta de la Colonia Güell.

Su pensamiento que hoy sería tachado de ecologista, le llevó a reciclar materiales y así reutilizaba azulejos, trozos de cerámica, vidrio, vajillas… estos pedacitos se usaban para recubrir los edificios, y de esta forma nació el sistema decorativo del “trencadis”, símbolo y bandera del modernismo catalán.

Para Gaudí el girasol era un símbolo del alma y podemos verlo en el Capricho de Comillas o la Casa Vicens.

La Pedrera, uno de sus edificios más orgánicos, intentó conseguir la sensación de un edificio vivo. En las chimeneas de la Casa Milá, vemos una evocación del Mar Mediterráneo.

Gaudí intentó imitar los colores de la naturaleza, por lo que su obra es policroma, y llena de colores brillantes. Para él, el color es vida, y por ello crea un universo decorativo muy complejo repleto de simbología y pequeños detalles.

El catálogo de animales que aparecen en la decoración de los edificios de Gaudí es tan amplio que bastaría para definir un “bestiario gaudiniano”. Pelícanos, palomas, tortugas, camellos y también serpientes, salamandras, lagartos y dragones.

Cuenta Carmen Añón, que “el Tao, es un camino irreal, etéreo, sin espacio, inconcreto. Los chinos son una raza perceptiva, con una concepción de la vida basada en la experiencia, sin que tenga que ser demostrable. A la cuestión de no hay reloj sin relojero, para demostrar la existencia de Dios, responden que esto nunca ha preocupado a un chino. Los jardines chinos poseen la naturaleza de la filosofía del Tao (…) Gaudí, fue un gran maestro metafórico que vislumbró la verdadera importancia que la metáfora arquitectónica encierra. Por esta razón se hace difícil entenderlo si se estudia solamente bajo el punto de vista estético, desde el ángulo de la técnica y la funcionalidad. Gaudí ha sido el único arquitecto occidental que ha basado sus obras en la filosofía. Gaudí se puede decir que se introdujo a tientas en un camino totalmente oscuro en el que nadie se había atrevido a penetrar. En una de sus famosas frases habla del hombre que se mueve en un espacio bidimensional y que, a base de continuados sacrificios, a veces muy dolorosos llega a atisbar el espacio en tres dimensiones. En la filosofía Zen, se dice que la percepción es como un cubo de madera lleno de agua que de repente pierde el fondo. El agua escapa y el filosofo ve, un instante, algo que dura toda la eternidad.”[11]

Estéticamente muchos detalles de su obra, han sido calificados de feos, por artistas como Dalí; Pevsner comentó que su obra es de mal gusto, pero llena de vitalidad y audacia inhumana. Carmen Añón nos explica “que los jardines taoístas transmiten la metáfora filosófica por medio de plantas, agua y piedras para comunicar un sentimiento de esperanza y regocijo basadas en la metáfora de la naturaleza que existe en nuestra mente, en los sueños y en lo irreal. No importa el hecho tangible del jardín sino su imagen. Esta idea de la esperanza y el regocijo de los templos chinos se plasma también en los edificios de Gaudí, donde nos reencontramos con ese sentimiento de dulzura, esperanza y regocijo lejos de la severidad occidental.”[12]

Gaudí al igual que Lao Tse, dejó pocas palabras (obras) pero todavía no han podido ser explicadas convincentemente, legaron ambos su obra, pero no sus pensamientos. Si un chino contempla una obra de Gaudí, nos dirá que no debemos quedarnos en su aspecto físico, sino ver su imagen a través del mismo. Quizás el problema que tenemos para interpretarlo es que hemos olvidado ser como niños, y que su lenguaje es infantil e imaginativo, su religiosidad es popular, y por eso son las gentes sencillas quienes más disfrutan y disfrutaron su obra.

Cuando el Padre Osso, le pregunta como será el Colegio Teresiano, Gaudí dirá, “En este edificio se estará bien”, no dice habrá calidad de vida, sino que se estará a gusto en él. Porque el pretende conseguir, la imagen del Paraíso y no importa el aspecto físico. El busca la Paz, encontrando a Dios en su interior y eso es lo que plasma en sus obras, a través de la inspiración en la naturaleza.

4.- LA MASONERÍA EN GAUDÍ

El mundo creativo de Gaudí, “contiene un hermetismo impenetrable cuyo descifrado no es fácil de conseguir”.[13]

Se han escrito y comentado muchas cosas del arquitecto catalán, la mayoría son meras suposiciones, se le ha tachado de masón, templario, alquimista, aficionado a las drogas y setas alucinógenas. De su relación con la masonería, sólo tenemos ciertos puntos seguros, si tuvo amistad y relaciones con numerosos personajes que fueron masones, la masonería no estaba mal vista en esa época en Barcelona, ser masón no excluye que puedas ser un buen cristiano.

Al igual que los Maestros Canteros, sus conocimientos fueron transmitidos oralmente. Obras como la Casa Batlló, están “en una especie de zona intermedia entre la mitología y el mundo de los seres humanos”. Su esoterismo, sin embargo es profundamente cristiano “un retorno de los arquitectos medievales que, en la construcción de las catedrales, insertaron símbolos y alusiones a mundos más allá de la dimensión humana en su búsqueda de Dios”.[14]

El Parque Güell, tiene una gran carga simbólica que se puede relacionar con la masonería, Joan Bassegoda Nonell, director de la Cátedra Gaudí, explica que la representación del monstruo Pitón, con aspecto de Salamandra, junto a otros elementos simbólicos, esconde un horno de alquimista. A esto se sumarían los 33 peldaños (símbolo de los grados masónicos) para alcanzar el primer promontorio, y las 21 columnas que lo sostienen (que coinciden con los 21 Arcanos Mayores del Tarot).

La fachada de la Pasión del Templo de la Sagrada Familia, diseñada por el escultor Josep María Subirachs, muestra un cuadrado mágico de orden 4. En este caso la constante mágica del cuadrado es 33, la edad de Jesucristo en la Pasión y es muy similar al cuadrado mágico que podemos en la obra Melancolía de Durero.

La torre Bellesguard, es una estructura de un cubo coronado por una pirámide truncada. La letra X, de gran importancia para los masones, se encuentra en las bóvedas de la cripta Güell, y en la cruz que corona el Árbol de la Vida, en el pórtico del Nacimiento de la Sagrada Familia, así como las tau, se pueden hallar en edificios y el Parque Güell.

A la entrada del Parque Güell, también encontramos un dragón, inspirado en la obra “La Atlántida” de Verdaguer, que se trata del dragón encadenado que custodia el acceso al Jardín de las Hespérides. Otro animal que simboliza el grado 18 de la masonería es el pelícano y podemos hallarlo en su obra. Según cuenta Bassegoda Nonell, esta serpiente está dedicada al Marques de Comillas, suegro de Güell, es Pitón la serpiente del oráculo de Delfos que cae muerta a manos de Apolo, quien la entierra en el sótano del Templo y acaba convirtiéndose en la protectora de las aguas subterráneas. Las columnas del Templo de Delfos eran dóricas y por eso Eusebio Güell quiso que las columnas del Parque fueran dóricas.

La mayoría de los símbolos que utilizó son de índole cristiana, pero si se pueden encontrar símbolos que pertenecen a la tradición esotérica occidental en su obra. Tales signos son investigados y analizados en la obra de Josep María Carandell, que se titula “El Parque Güell, utopía de Gaudí”, o en el del anarquista Joan Llarch: “Gaudí: una biografía mágica”. Eduardo Cruz, otro de sus biógrafos, afirma que perteneció a una rama de la Orden Rosacruz. Como quiera que sea, ser un buen cristiano, no excluye que pudiera estar afiliado a la masonería, pues ha habido grandes cristianos que pertenecieron a logias. Además también debemos recordar su amistad con el pintor uruguayo y francmasón, Joaquín Torres García. Yo después de leer a varios de estos autores, creo que podríamos confirmar que Gaudí tuvo una etapa en que convivió con sociedades secretas en su juventud, para derivar a un misticismo cristiano en su madurez, próximo a Francisco de Asís y Bernardo de Claraval, amantes de la naturaleza.

En su juventud, los biógrafos confirman que siente interés por los movimientos sociales avanzados de Fourier, etc. Y es un hecho comprobable su amistad con socialistas utópicos y anarquistas relacionados con grupos masónicos, que se evidencia en sus primeros trabajos, por lo que no es de extrañar que contactara en esa etapa de su vida con alguna logia masónica.

Gaudí en sus propias palabras…

Estas frases fueron recogidas por sus discípulos, ya que Gaudí, nunca fue dado a la escritura. Sólo escribió un artículo en 1881, pero le gustaba mucho hablar y explicar sus obras. Las frases son recogidas, en el libro de Isidro Puig de 1976, titulado “El pensament de Gaudí” y en la exposición, Gaudí y la Naturaleza, que se expuso en el verano del 2012 en el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia.

“La sabiduría es superior a la ciencia, viene de sapere o sea saborear, se refiere al hecho concreto”.

“demasiada luz tiene el mismo efecto que la ausencia de la misma: dejan ciego a quien la contempla”.

“El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional duradera y económica de los métodos”.

“La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz”.

“Todo sale del gran libro de la naturaleza”.

“Para hacer las cosas bien es necesario: primero el amor, segundo la técnica”.

“El arquitecto es el hombre sintético, el que es capaz de ver las cosas en conjunto antes de que estén hechas”.

“Es necesario alternar la reflexión y la acción, que se completan y corrigen la una con la otra. También para avanzar se necesitan las dos piernas: la acción y la reflexión”.

“La elegancia es hermana de la pobreza, pero no hay que confundir la pobreza con la miseria”.

“El arte, que es masculino, fecunda a la ciencia que es femenina”

“La cualidad ideal de la obra de arte es la armonía, que en las artes plásticas nace de la luz que da relieve y decora. La arquitectura es la ordenación de la luz.”

“El árbol que está ahí afuera, es mi mejor tratado de arquitectura”.

“La originalidad es volver al origen”.

“Nunca nadie se cansará de observar a los pájaros y los árboles”.

“La naturaleza crea formas que son útiles y hermosas sin desligar nunca una cosa de otra”.

“La catenaria da elegancia y espiritualidad al arco, elegancia y espiritualidad para la construcción entera. La función autoestable de la catenaria evita contrafuertes, el edificio pesa menos, gana una gracia vaporosa y se aguanta sin raros accesorios ortopédicos”.[15]

“La inteligencia del hombre sólo puede expresarse en el plano y en dos dimensiones: resuelve ecuaciones con una incógnita, de primer grado. La inteligencia angélica es en tres dimensiones, y se despliega directamente por el espacio”.

“La historia de la arquitectura, es la historia de la Iglesia”

«Yo tengo esta capacidad de ver el espacio porque soy hijo, nieto y bisnieto de caldereros (…), es decir, gente del espacio y de la situación.»

BIBLIOGRAFÍA

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[1] No es este lugar, para una biografía exhaustiva del autor pero si para unas pinceladas que me han llamado la atención hojeando las diferentes biografías que he manejado para la realización de este trabajo.

[2] (BASSEGODA NONELL, GAUDÍ, ESPACIO, LUZ Y EQUILIBRIO, 2002)

[3] (BASSEGODA NONEL & GARCÍA NAVARRO, 1999)

[4] Los misterios de Gaudí, artículo publicado por Año Cero, en agosto del 2004.

[5] (OLD CIVILIZATIONS´S BLOG, 2010), estos datos que da esta página son repetidos en rutas modernistas y paseos sobre Gaudí.

[6] Según he leído en internet, los bocetos de este trabajo sirvieron de inspiración a la decoración de un pub “El bosque de las hadas”, próximo al Museo de Cera de Barcelona.

[7] (BASSEGODA NONEL & GARCÍA NAVARRO, 1999)

[8] (BASSEGODA NONEL & GARCÍA NAVARRO, 1999)

[9] (BASSEGODA NONEL & GARCÍA NAVARRO, 1999). La catenaria, es la forma que adopta una cuerda o cadena cuando se cuelga de dos puntos y sólo soporta su propio peso. Así que es la forma óptima para crear arcos que se aguanten por su propio peso.

Geometría y matemáticas, han estado presentes en la arquitectura desde sus principios y son parte fundamental de la Arquitectura, basta echar un vistazo a temarios de Ingeniería y Arquitectura. Las aportaciones de Geometría y Matemáticas se dividen en dos tipos:

1.- como herramienta de cálculo, para determinar la estructura y forma de la obra, equilibrio, resistencia, estabilidad del edificio…

2.-como fuente de inspiración y en el desarrollo de la creatividad, e imaginación del arquitecto.

El diseño y construcción de una obra arquitectónica es un proceso complejo donde el arquitecto bebe de muchas fuentes, donde jugará con las diferentes dimensiones de la obra, proceso que la Geometría, juega con papel destacado.

  1. El arquitecto puede beber de las fuentes clásicas de Vitrubio, creando una obra funcional, estructural y estética.

  2. Con las tres dimensiones de J.Ackerman ( International Design Conference, Aspen, Colorado, 1974) individual, ambiental y artística.

  3. Otras tres dimensiones más, la social, económica y artística.

Gaudí con estas formas, se adelantó y mucho en su tiempo con su “arquitectura orgánica”, si contamos que no contaba con la ayuda de herramientas como la informática, o materiales flexibles, resistentes y poco pesados, como el hormigón, fibra de vidrio, nylon, terylene. Algunas de sus formas geométricas, como catenarias, cónicas, helicoides, paraboloides hiperbólicas, hiperboloides… son objetos de la arquitectura vanguardia del S.XXI, siendo el pionero Gaudí, al que siguieron Torroja, Candela, Calatrava, Lloyd Wright, Le Corbusier, Fuller, Foster.

[10] (BASSEGODA NONEL & GARCÍA NAVARRO, 1999)

[11] (AÑÓN FELIU, 1996)

[12] (AÑÓN FELIU, 1996)

[13] (OLD CIVILIZATIONS´S BLOG, 2010)

[14] (OLD CIVILIZATIONS´S BLOG, 2010)

[15] Artefactos ortopédicos: contrafuertes, vigas, gruesos muros…

[1] (GIRALT MIRACLE, 2002)

[2] (DALI, 2000)

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