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Al encuentro de los coptos, I.


     Entre los años 1999 y 2004 tuvo lugar la restauración de la iglesia de los Santos Sergio y Baco del Viejo Cairo, una oportunidad que permitió a un equipo de restauradores españoles, además de contribuir a la preservación de la que se considera la iglesia con culto más antigua de África, entrar en contacto con los coptos, una minoría religiosa de significativa importancia en Egipto que fuera de sus fronteras es poco conocida.


     El proyecto, dirigido por José Sancho Roda y Antonio Sánchez-Barriga, en aquel momento miembros en activo del Instituto del Patrimonio Histórico Español , se encargó de la restauración integral de la iglesia y colaboró con los trabajos de drenaje del entorno de la fortaleza romana de Babylon que llevó a cabo USAID (United States Agency for International Development) y CWO. Existe un desconocimiento generalizado sobre los coptos, a pesar de que en los últimos años hayan tenido una mayor repercusión mediática por la situación política creada tras la denominada Primavera Árabe. Cuando se piensa en Egipto es lógico que se tenga como referente la cultura faraónica, pero trabajar en Abu Sirga puso al equipo español en contacto con ellos y su patrimonio cultural, algo que para un historiador del arte es de por sí muy gratificante, sino que como restauradores hizo que hubiera que enfrentarse a grandes retos profesionales. En relación a la dinámica de consulta y a la obtención de datos, la Primavera Árabe y la situación política derivada de ella en Egipto ha supuesto un obstáculo importante para el desarrollo de este trabajo y las visitas que se deberían haber realizado tras el estudio de 1999. Por otro lado, la inestabilidad política ha permitido que los medios de comunicación se hicieran eco desde entonces de hechos ligados a los coptos o a su patrimonio, que curiosamente permiten establecer paralelismos con una situación que históricamente no les resulta muy extraña y que explica las sucesivas transformaciones que han sufrido por lo general las iglesias cristianas en Oriente Medio y Próximo.


Tumba copta en Oxirrinco ( El-Bhanasa).


Excavaciónde Fustat, 2003


Sirva como detalle comentar que en tiempos de los cruzados, estos se animaron definitivamente a conquistar Egipto y marcharon hacia El Cairo. Los musulmanes opusieron mucha resistencia, pero los cruzados en su avance masacraron a la población sin distinción, haciendo que los coptos se unieran a los musulmanes para luchar contra ellos. Los fatimitas ante una compleja situación interna llegaron a incendiar Fustat el 13 de noviembre de 1168 para que no cayera en manos cristianas y amenazaron con hacer lo mismo con El Cairo.

Al término de la Tercera Cruzada, Ricardo Corazón de León opinaba que Egipto era el punto vulnerable de los musulmanes, comenzando a principios del siglo XIII los preparativos para una nueva expedición para la intendencia. Pero debido a los grandes intereses comerciales que tenían los italianos en Egipto pactaron en secreto con los musulmanes que no participarían en ninguna expedición contra ellos, a la vez que embaucaron a los cruzados para que se tomara antes la ciudad húngara de Zara.La quinta cruzada tuvo de nuevo Egipto como objetivo. La expedición zarpó de Acre el 24 de mayo de 1218, pero al-Kamil (1218-1238) no quería la guerra y en octubre envió a dos caballeros cautivos con el mensaje de que si abandonaban Egipto se les entregaría Jerusalén, toda Palestina central y Galilea, además de la verdadera cruz en la que murió Cristo. No aceptaron, tomaron la ciudad de Damieta y avanzaron hacia el sur, pero una mala estrategia hizo que se tuvieran que replegar y devolver Damieta. La consecuencia para los cristianos nativos; coptos y melquitas, fue inmediata, ya que a pesar de la tolerancia de al-Kamil se les impusieron grandes tributos, así como se cerraron y saquearon sus iglesias. Similar fortuna tendría años después la cruzada promovida por Luis IX de Francia, el 5 de junio de 1249 desembarcaron y tomaron Damieta, planteándose en octubre con el descenso del nivel del Nilo y la llegada de refuerzos avanzar hacia El Cairo. No lo consiguieron, y al año siguiente se vieron obligados a retroceder.

Qué diferencia a un cristiano copto de uno católico.

En Egipto fue muy importante el componente gnóstico, que se fundamenta en el conocimiento profundo de uno mismo para llegar a Dios y que estuvo muy extendido por el Imperio, aunque tuvo focos más destacados, como Siria, seguramente por su proximidad a Irán, origen del maniqueísmo. En Egipto dicho componente queda igualmente claro a la vista de los documentos descubiertos en Nag Hammadi, así como la conexión con Siria, ya que contienen una copia del evangelio de Tomás, escrito en ese país y que para los católicos no ha estado considerado como canónico.

En los últimos tiempos ha habido también una gran controversia en torno al evangelio de Judas, descubierto en Egipto en la década de los 70 del siglo XX y sacado ilegalmente del país. Se llegó a pensar que se trataba de un fraude, pero la Fundación Maecenas, que adquirió el documento en el año 2001, encargó a National Geographic Society su restauración, estudio y difusión. Tras los modernos estudios físico-químicos realizados para obtener una datación más precisa, como el análisis de las tintas o la técnica del radiocarbono, se comprobó que es un manuscrito copto original de entre los siglos III y IV de nuestra era. En él se presenta una versión de los hechos distinta de la mostrada en los cuatro evangelios canónicos anteriormente mencionados en lo que respecta a la relación entre Jesús y sus discípulos, viniéndose a decir, entre otras cosas, que Judas entregó a Jesús a petición de éste, no por dinero

Según la tradición, de la evangelización de Egipto se encargaría san Marcos hacia el año 40, aunque el testimonio más antiguo que lo avala es del siglo IV, cuando Eusebio de Cesarea comenta en su Historia Eclesiástica: Este Marcos dicen que fue el primero en ser enviado a Egipto y allí predicó el evangelio que él había puesto por escrito y fundó iglesias, comenzando por la misma Alejandría. El evangelista, cuyo auténtico nombre debió de ser Juan, sería martirizado en Egipto hacia el año 57, tiempo en el que gobernaba el emperador Nerón, conservándose supuestamente sus restos en el país hasta el año 1419, momento en que los venecianos los trasladaron a su capital para ser depositados en la famosa basílica que lleva su nombre.

Los coptos dan a Marcos el tratamiento de apóstol, lo que podría inducir a error, pues aunque puede que conociera a Jesús sería muy joven para haber sido su discípulo.

Como curiosidad se piensa que era el hombre que salió corriendo cuando relata en su evangelio el apresamiento de Jesús en el Monte de los Olivos. Es igualmente el único que menciona este suceso, de la siguiente manera: Un cierto joven le seguía envuelto en una sábana sobre el cuerpo desnudo, y trataron de apoderarse de él; más él, dejando la sábana, huyó desnudo (Mc. 14 50-52)

Los aspectos fundamentales que heredó el cristianismo del judaísmo fueron el ser monoteísta y esperar la llegada del Mesías, a pesar de que en el mundo antiguo predominara el politeísmo. Esto no quita para que en culturas como la faraónica hubiera puntualmente tendencias en este sentido, como los hicsos (1645-1537 a.C.), de quienes se piensa que fueron los primeros monoteístas, o periodos concretos de la historia de Egipto, como el protagonizado por Akenaton (1353-1335 a.C.), en el que se quiso dar todo el protagonismo al culto solar. Fue san Pablo, quien rompió radicalmente con la tradición judía que gira en torno a la preeminencia del pueblo de Israel como el único elegido por Dios, para que cualquier persona, fuese de donde fuese y tuviese el sexo que tuviese, pudiera formar parte de su comunidad


Que los primeros grandes Padres de la Iglesia vivieran entre finales del siglo II y la primera mitad del siglo III sería una evidencia de que las comunidades cristianas fueron progresivamente contando con miembros mejor instruidos. En este sentido, el caso de Egipto es especialmente importante al fundarse en Alejandría la primera universidad cristiana, la Didascalia, para oponer a la filosofía pagana el mensaje de Cristo. Era heredera de la gran tradición filosófica de Alejandría, y ya famosa a finales del siglo II, enseñándose también las ciencias y contando con su propia biblioteca. Por eso se considera normal que en el ambiente alejandrino surgieran figuras como Clemente, Orígenes, Dionisio, Atanasio o Cirilo, entre otros, y que su patriarcado se consolidara como uno de los principales de la cristiandad, siendo tal su reconocimiento que la encíclica que cada año se hacía por Pascua para el conjunto de la cristiandad era un privilegio de su diócesis, signo de la primacía intelectual que tenían en esa época.

En esto influyó decisivamente el carácter nacionalista, que hizo que se estuviera desarrollando la lengua copta en paralelo a las tensiones que se vivían frente al gobierno central. Ésta, como se verá, estaría ya plenamente configurada en el siglo III, momento en que se empezaría también a predicar con ella. Este aspecto sería definitorio para la evangelización de Egipto.

Uno de los hallazgos más importantes ha sido la recopilación de textos gnósticos de los primeros cristianos descubierta en 1945 en Nag Hammadi, que serían traducciones hechas en el siglo III y IV de obras de los siglos I y II d.C. y que pudieron pertenecer a algún monasterio.


Fragmento del Códice 2 de Nag Hamadi.


En relativamente poco tiempo el cristianismo se extendió y comenzó a ser un problema de Estado. En el caso concreto de Egipto, periodos de dura represión se intercalaron con otros de relativa calma. Las persecuciones empezaron con el edicto de Septimio Severo en el año 202, cerrando la Disdascalia y acabando con la vida de muchos cristianos de Alejandría; y continuaron en el año 250 con Decio, que les ofreció elegir entre adherirse al culto pagano o morir martirizados.

Eusebio de Cesarea, en relación con las persecuciones que sufrieron los coptos bajo el gobierno de Decio, habla de una carta enviada por el patriarca Dionisio a Fabio en la que se decía:

Entre nosotros, la persecución no comenzó por el edicto imperial, sino que se anticipó un año entero. Tomando la delantera en esta ciudad el adivino y autor de males, quien quiera que él fuese, agitó y excitó contra nosotros a las turbas de paganos reavivando su celo por la superstición del país.

También informa de que las persecuciones afectaron al patrimonio cristiano cuando dice: … con nuestros propios ojos hemos visto los oratorios, desde la cumbre a los cimientos, enteramente arrasados, y las divinas y sagradas Escrituras entregadas al fuego en medio de las plazas públicas, y a los pastores de las iglesias ocultándose aquí y allá vergonzosamente, o prendidos indecorosamente y escarnecidos por los enemigos…

Eusebio de Cesarea centrándose en el factor religioso reflejó la dramática situación que se vivió entonces en Egipto, mostrando la fortaleza de los coptos de la siguiente manera:

hombres, mujeres y niños, en número incontable, despreciando el vivir pasajero, soportaron por la enseñanza de nuestro salvador diferentes géneros de muertes: unos, después de los garfios, de los potros, de los azotes cruelísimos y de infinitos y variados tormentos, que hacen estremecer con solo oírlos, fueron arrojados al fuego; a otros los tragó el mar; otros tendían valientemente sus propias cabezas a los que las cortan; otros incluso morían en medio de las torturas; a otros los consumió el hambre, y otros, a su vez, fueron crucificados, los unos como es costumbre hacer a los malhechores, y los otros aún peor, clavados al revés, la cabeza para abajo, y dejados con vida hasta que perecían de hambre sobre el mismo patíbulo.

El tramo final de las persecuciones no haría otra cosa que propiciar una tolerancia definitiva hacia los cristianos debido a sus fuertes convicciones religiosas, pero se derramaría todavía mucha sangre. A ese momento se corresponde el martirio de los santos Sergio y Baco de al-Rusafa (Siria), en el año 303, y ya muerto Diocleciano el del famoso San Menas, en el año 309, martirizado en Egipto.  Son los denominados santos guerreros stratelate.

El origen del término copto es muy anterior al cristianismo, pero hasta que se conformó como tal tuvo que sufrir una serie de transformaciones que pasaron por la adaptación a las distintas lenguas empleadas en el país. Existen al respecto varias teorías, pero la más extendida se relaciona a que en Menfis había un importante templo dedicado al dios Ptah ( DRIOTON, E. y VANDIER, J.: Historia de Egipto. Editorial Universitaria, Buenos Aires, 1977, p. 57) . Según la mitología local ostentaba el título de creador del mundo y soberano de los dioses., lo que haría a sus pobladores reconocerlo como Hikuptah (Mansión de Ka-Ptah)144. Los comerciantes griegos que se instalaron en el entorno de Menfis dieron el nombre de Aigyptios a todo el territorio, pero transformaron el k-pt egipcio en g-pt, pasando posteriormente los árabes a mediados del siglo VII d.C. a traducir el g-pt griego por q-pt, de donde resultaría el gentilicio copto. Sin embargo, fuentes semitas entienden que la palabra copto deriva de Qaftaim, hijo de Misrem, un nieto de Noé que habría sido el primero en establecerse en el Delta de Nilo y que daría nombre a la ciudad de Qaft.

Habría que pensar por tanto, aunque no lo aclaren las fuentes consultadas, que el término copto tendría en origen un sentido marcadamente regional, pero que sería una zona muy cristianizada y a la vez muy representativa del territorio para que con el tiempo se acabara asociando con el mismo a los cristianos autóctonos en su conjunto. En torno a la religión los coptos generaron su propia cultura, amalgamando para ello tradiciones faraónicas, griegas y, posteriormente, islámicas. Pero hablar de cultura es un concepto muy amplio que engloba aspectos tales como la lengua, el calendario, las costumbres, el arte, o la alimentación,

De forma paralela a la escritura jeroglífica, se desarrolló una escritura cursiva, llamada escritura hierática (sacerdotal), porque en época griega era casi exclusivamente empleada por los sacerdotes. Se han encontrado recientemente las más antiguas muestras de escritura hierática, que se remontan a las dos primeras dinastías. Los signos hieráticos no son más que los signos jeroglíficos simplificados. Si bien es imprudente establecer una regla demasiado rígida, por el posible gran número de excepciones, puede decirse, no obstante, que, en general, los signos jeroglíficos estaban reservados a las inscripciones grabadas sobre piedra y madera, mientras que los signos hieráticos se utilizaban, sobre todo, en las inscripciones trazadas con pincel sobre papiros y cuero, y también sobre los tiestos de alfarería y sobre fragmentos de caliza que se designan con el nombre de óstracos. Entre las dos escrituras existía, aproximadamente, la misma diferencia que presentan nuestros caracteres de imprenta y nuestros caracteres manuscritos.

La escritura hierática (que por otra parte no fue nunca abandonada) se remplaza, en la baja época, por una escritura aún más cursiva que se denomina escritura demótica (popular), porque era, en la época griega, la más difundida entre el pueblo.

Los signos están a tal punto simplificados, que no es fácil reconocer los signos hieráticos de los cuales derivan y, menos aún, los signos jeroglíficos primitivos. A partir del siglo III de nuestra era, el sistema egipcio de escritura sufre una última transformación. Se emplea para convertir en egipcio el alfabeto griego, al cual se añade un determinado número de letras, necesarias para expresar ciertos sonidos específicamente egipcios. Ésta es la escritura copta

DRIOTON, E. y VANDIER, J.: Historia de Egipto. Editorial Universitaria, Buenos Aires, 1977 pp. 6 y 7. Aunque los autores opinan que el copto permaneció como lengua viva hasta el siglo XVII.

En lo que respecta al calendario copto hay que destacar su relación con el calendario de época faraónica. Se ha llegado a decir que los egipcios crearon el calendario más inteligente de la historia de la humanidad, siendo el primer calendario solar conocido. Como explica Toni Barrera, tenía trescientos sesenta y cinco días divididos en doce meses de treinta días, a los que se añadían cinco días más en el último mes (Mesore); así como contaba con tres estaciones, relacionadas con los procesos agrícolas. Por ejemplo, el año daba comienzo con la salida de la estrella Sirio, coincidiendo con la inundación anual del Nilo que se producía en torno al 20 de junio actual. En el año 238 a.C, gobernando Ptolomeo III, se intentó introducir el llamado calendario alejandrino, que añadía un sexto día cada cuatro años para compensar los desfases, pero dicha modificación no entró en vigor por la oposición de los sacerdotes.

Los coptos retomaron en parte el calendario de los antiguos egipcios dividiendo el año (renpit) en doce meses que se agrupan en tres estaciones de cuatro meses cada una: Thoout, Paepe, Hathor, Koiahk; Tobe, Meshir, Paremhotep, Parmoute; y Pashons, Paone, Epep y Mesore

Como hacen los católicos, los coptos dedican cada día de manera especial a un santo o acontecimiento, pudiéndose destacar en este caso el  Pashons/Bashans (1 de junio), al celebrarse la entrada de la Sagrada Familia en Egipto. Curiosamente, la festividad de los santos Sergio y Baco se celebra por separado, siendo el 10 Bäbah/Paopi para san Sergio (21 de octubre del calendario gregoriano), y el 4 Bäbah/Paopi para san Baco (15 de octubre).

 A su calendario de celebraciones se ha añadido recientemente la ejecución de los 21 coptos decapitados en Libia por el Estado Islámico, que será conmemorado como martirio el 8 de Amshir/Meshir (15 de febrero en nuestro calendario).


Matanza de trabajadores coptos por el DAESH,  en marzo del 2015 en Libia.


Hay dos aspectos esenciales del cristianismo copto que requieren ser mostrados brevemente: la figura del patriarca como cabeza de su Iglesia; y el monacato o monaquismo egipcio, al establecerse como origen de este importante movimiento a nivel general de la cristiandad.

La figura del patriarca sigue omnipresente desde sus orígenes, recibiendo también el tratamiento de Papa, o Baba, como dicen los coptos, pues firma como Papa de Alejandría y Patriarca de la sede de San Marcos.

Cuando Masoliver se preguntaba qué es el monaquismo, respondía que se trataría sencillamente de llevar a término el programa que Jesucristo propone al joven rico: «dejarlo todo por El, por causa de su nombre, y seguirle».

Sin contar con las interpretaciones filosóficas o teológicas, está ampliamente aceptado que el movimiento nació en Egipto como consecuencia directa de las persecuciones que sufrieron los cristianos, aunque no faltan precedentes con los que se pueden establecer paralelismos.

El más claro puede ser la secta judía de los esenios, que vivía apartada en el campamento de Qumrân, junto al Mar Muerto. Surgió en el siglo II antes de Cristo con un marcado carácter profético, y el estudio de los documentos descubiertos en las cuevas del entorno en 1947 está siendo muy importante para el conocimiento del cristianismo primitivo en general y el de la propia secta, ya que hasta entonces las referencias que se tenía de ellos eran indirectas.

El tema es complejo porque los esenios no eran un grupo uniforme, ya que había por lo menos cuatro ramas: La secta monástica que habitaba Qumrân en comunidad y que no asistía al templo de Jerusalén; una comunidad asentada en Damasco que vivía en familia; los miembros que vivián clandestinamente en ciudades palestinas; y los anacoretas que habitaban algunas de las cuevas de Qumrân , aunque sean más conocidos por lo que tiene que ver con el entorno del mar Muerto.

Para Wissa existirían también otros posibles antecedentes más cercanos, pues en el siglo XIX se descubrieron en las ruinas de la necrópolis de Menfis papiros griegos que datan de mediados del siglo II antes de Cristo, que revelan que en el interior del templo de Serapis vivían personas. El mismo autor habla también de la secta de los terapeutas, que hacían vida contemplativa junto al lago Mariūt (al oeste de Alejandría) en el siglo I de nuestra era.

En el siglo VII, la invasión árabe pudo favorecer en un primer momento a los monasterios, pero con el tiempo la mayoría fueron abandonados y quedaron enterrados bajo la arena. No se pueden dar cronologías absolutas, pero esto ocurriría en torno al siglo X, pudiendo estar relacionado igualmente con que en el año 1013 al-Hakim ordenara su destrucción. En cuanto al cristianismo, en relación a sus seguidores y a sus personajes clave encontramos las siguientes alusiones en del Corán: Al cristianismo y sus seguidores (2, 62, 111-113, 120, 135, 140; 3, 67; 4, 171-173; 5, 14, 17, 19, 46-48, 51, 72, 73, 82-86; 9, 29-35; 22, 17; 57,27); a Juan el Bautista (3, 39; 6, 85; 19, 1-15; 21, 89-90); a Jesús (2, 87, 135 y 253; 3, 45-61, 70-80; 4, 157, 163, 171 y 172; 5, 17, 46, 110-118; 6, 85; 19, 16-37; 23, 50; 33, 7; 42, 13; 43, 57-65; 57, 27; 61, 6, 14); a Maria (3, 33-48; 4, 156-171; 5, 17, 72, 116; 19, 16-40; 21, 91; 23, 50; 66, 12); y al monacato (57, 27).


Ruinas de la Iglesia D, en el MOnasterio  de Apolo, a 15 kms. de Assuit.

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